Mi
agradecimiento profundo a los compañeros del Movimiento de
los Sin Tierra (MST) por la oportunidad de aprender con sus dirigentes
y educadores. Mi agradecimiento por el privilegio de exponer junto
con los experimentados y excelentes conferencistas que participan
en este seminario. Mi agradecimiento por las experiencias de lucha
del MST que iluminan en el momento actual el camino de las batallas
que aún quedan por librarse por la libertad, la justicia y
la equidad.
I. Contexto
Histórico
Aunque
muchas cosas se conocen de la Revolución Sandinista, menos
se conoce de la historia de nuestro país; por ello –aunque
muy brevemente– mencionaré algunos hechos que permiten
una referencia del contexto histórico del desenvolvimiento
de la lucha sandinista.
1. Nicaragua,
un pequeño país de Centroamérica, ha sido
uno de los más empobrecidos y expoliados de nuestra América.
Desde su independencia de España en 1821 Nicaragua fue varias
veces intervenida militarmente por las tropas norteamericanas.
2. Contrariamente
a muchos países de América Latina, Nicaragua no conoció una
etapa de desarrollo democrático y de fortalecimiento de
sus instituciones, y su secular atraso económico propició también
el atraso de su clase política.
3. Después
de un intento fallido de una revolución liberal, a finales
del siglo XIX, Nicaragua pasó a ser prácticamente
un protectorado yanqui, administrado alternativamente por los dirigentes
de los partidos tradicionales llamados liberales y conservadores.
4. En los
años 20 surge una generación de patriotas que se
enfrenta a la oligarquía y a los yanquis. Encabeza esta
resistencia Augusto C. Sandino, General de Hombres Libres, (1927-1934)
quien logra la movilización de miles de campesinos descalzos
en el Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.
Sandino lleva adelante una lucha de carácter patriótico,
nacionalista y antiimperialista, que propone también importantes
cambios sociales y cuestiona el régimen oligárquico
prevaleciente.
5. Sandino
expulsa a los invasores, pero los marines ya habían organizado
un ejército títere, y formado a sus principales cuadros.
El principal de ellos, Anastasio Somoza, convertido en jefe del
ejército, asesina a Sandino. A partir de ello se abre un
período de represión y muerte contra los dirigentes
y campesinos sandinistas, junto con la implementación de
un modelo de gobierno inicialmente de corte paternalista, que se
transforma en una de las más feroces dictaduras de América.
Este fue un largo período de represión y descenso
de las luchas populares.
6. El atraso
económico, la inexistencia de una clase obrera, junto con
la represión, impidieron el desarrollo temprano de luchas
por la democracia, y no digamos de luchas por transformaciones
más radicales. Durante muchos años el rol de oposición
a la dictadura fue ocupado por un viejo partido oligárquico,
el Partido Conservador. El pueblo permanecía sometido a
los dos partidos tradicionales. Las élites de ambos partidos
pactaron numerosas veces el reparto de cuotas de poder entre ellos
ignorando los intereses del pueblo.
7. Con un
analfabetismo superior al 60%, y con una férrea dictadura,
las ideas revolucionarias comienzan a hacerse presentes a través
de literatura clandestina, de reducida circulación. Aunque
se había fundado un Partido llamado Socialista en el año
1944, el economicismo, legalismo y eventualmente la cooptación
por la dictadura de algunos de sus líderes, no le permiten
jugar un rol de mayor relevancia.
8. Carlos
Fonseca, el Fundador del Frente Sandinista ilustra esta realidad
con la siguiente reflexión: “Después del asesinato
de Augusto C. Sandino o lo que es lo mismo, desde la implantación
del régimen somocista, durante más de veinte años,
la lucha popular de Nicaragua estuvo bajo la exclusiva dirección
de políticos que representan una posición capitalista.
Estos políticos, por lo general titulándose conservadores,
a veces titulándose liberales, llevaron al fracaso la lucha
popular, paralizaron las acciones de las masas obreras y campesinas,
paralizaron a todas las personas dignas y volvieron impotente al
pueblo. Los métodos de acción política de
estos elementos, sus tendencias a las pláticas por arriba,
despreciando el combate popular por reivindicaciones sociales y
revolucionarias, penetraron -incluso- al movimiento estudiantil”(1).
9. En 1956
se forma de manera independiente la primera célula marxista,
en la cual se integra Carlos Fonseca como miembro del ala radical
del PSN. Ese mismo año, el Patriota Rigoberto López
Pérez ajusticia al Tirano. Se inicia así el proceso
de ascenso de la lucha revolucionaria. El contexto internacional
que se abre posteriormente en el que destaca la revolución
cubana, favorece este ascenso, que se expresará en múltiples
intentos organizativos y guerrilleros que conducen al nacimiento
del FSLN en 1963.
II. Experiencias
de Formación de Cuadros del FSLN en la lucha contra la dictadura
somocista
- Carlos Fonseca, el gran Educador y
Formador del FSLN
De
origen humilde, estudioso y tenaz, redescubre a Sandino y rescata
su legado. Hasta finales de la década de los años 50
y la primera mitad de los 60, la figura de Sandino había sido
tergiversada por la tiranía y la oligarquía. Sandino
había sido convertido por ellos en un bandolero. Carlos investiga
y lee todo cuando puede sobre Sandino, rescata su memoria y lo convierte
en guía para la acción revolucionaria.
- La
importancia del esfuerzo individual
La formación
inicial de los cuadros –para ese entonces– fue sobretodo
fruto del esfuerzo individual. Carlos, el padre fundador del FSLN
es el principal ejemplo de ello. La acuciosidad, y el espíritu
crítico y autodidacta de Carlos, lo hace devorar cualquier
obra de corte progresista que cayera en sus manos: desde el Canto
General de Pablo Neruda, a Las Viñas de Ira de John Steimbeck;
desde la Enfermedad infantil del Izquierdismo en el comunismo, de
Lenin, pasando por La Madre, de Gorki, la Historia de los Estados
Unidos y El Manifiesto Comunista. No resulta extraño que cuando
se Bachillera (1955) su tesis versa sobre “El Capital y el
Trabajo”.
- La
formación de los cuadros iniciadores del FSLN esta basada
en:
a)
Una actitud moral. Una alta sensibilidad y actitud
de repudio frente a la realidad de opresión que vive
el pueblo;
b)
El estudio de las ciencias sociales, de las experiencia
de luchas de otros pueblos, y de las ideas marxistas;
c)
El estudio acucioso de la historia nacional que
conduce a una visión antiimperialista. Así forja
Carlos Fonseca su propio pensamiento y emprende la formación
de una concepción revolucionaria para la lucha que necesitaba
Nicaragua;
d)
El estudio de la historia y prácticas revolucionarias para
el diseño de la estrategia.
Usando
como herramienta de análisis el marxismo conocido, Carlos
Fonseca puso especial atención en recoger las enseñanzas
de la práctica revolucionaria en Nicaragua, comenzando por
Sandino, pero analizando también las experiencias de los años
posteriores, y las de otros pueblos. Pero su objetivo no es el conocimiento
en sí, sino la necesidad de formular una estrategia y una
táctica. Una práctica y un programa. Estos instrumentos
deben ser puestos en acción, para irlos perfeccionando a partir
de la cotidiana experiencia de la lucha revolucionaria. A partir
de ello, fue capaz de atraer en un lento proceso a jóvenes
patriotas inquietos, que se forjaron en el combate y el estudio,
hasta llegar a conformar un destacamento del Vanguardia, el Frente
Sandinista, nombre que dio Carlos Fonseca al puñado de hombres
y mujeres que se propusieron el derrocamiento de la dictadura por
la vía armada, y la construcción de una sociedad democrática
y justa.
Ricardo
Morales Avilés, profesor y psicólogo y uno de los dirigentes
más estudiosos (cayó en combate en Septiembre de 1973),
resumía esta filosofía diciendo: “Hay que estudiar
nuestra historia y nuestras realidades como marxistas, y el marxismo
como nicaragüenses”(2).
- El destacamento de Vanguardia es un
destacamento de cuadros
En
los años 60 la incorporación al FSLN era muy restringida.
Cada combatiente era a la vez un cuadro, cuya misión principal
era el trabajo directo con el pueblo. Cada militante debía
llenar las cualidades de dirigente. Cada cuadro tiene que ser un
organizador y organizador de organizadores. Pero además, debía
estar atento para saber escoger de entre la multitud a los mejores,
decía Carlos.
Hay
que decir que Fonseca, el principal cuadro, no se autoproclama comunista,
pero expresamente su pensamiento incorpora la ciencia marxista como
herramienta de análisis. Carlos rechaza el dogmatismo y la
aplicación mecánica de las experiencias del socialismo
soviético, a las propias realidades nicaragüenses. Propone
el uso de estas herramientas para el análisis de la propia
historia, de donde se debían desprender los rasgos particulares
del programa, de la estrategia y las tácticas de lucha.
- La
formación es un proceso único de combate, organización,
trabajo en el pueblo y reflexión
Concebido
inicialmente como un destacamento de vanguardia el Frente Sandinista
dio primordial importancia a la formación de sus militantes,
como un proceso único en el que se combinan el coraje y la
sabiduría. Carlos resume así la formación de
los cuadros. ”Alcanzaremos la Victoria si somos capaces de
prepararnos para dirigir con sabiduría la lucha. Esa sabiduría
podremos adquirirla si sabemos aprender. Es preciso que tomemos en
serio la responsabilidad que la historia ha depositado en nuestras
manos. Hemos demostrado combatividad, pero nos hace falta sabiduría.
Al acostarnos debemos soñar con la Nueva Nicaragua, Tenemos
que ser humildes y superar la tontería de la vanidad. Debemos
ser conscientes de nuestros defectos, practicar la autocrítica.
El pueblo es franco y más el pueblo de Nicaragua, y si pretendemos
compartir sus anhelos debemos ser francos como él. Todos los
días debemos estudiar nuestra experiencia y también
la experiencia de otros pueblos hermanos. Todos los días debemos
estar en contacto con nuestra realidad y con los problemas del pueblo” (3).
- Selección
de cuadros y formación para desarrollar cualidades para
crecer dentro del pueblo en base al ejemplo
Frente
a ese desafío, el conjunto de cuadros que conformaban el Frente
Sandinista eran cuidadosamente seleccionados de entre los mejores
luchadores del pueblo. En particular se priorizaba la combatividad,
la disposición a la lucha, pero se cuidaba el proceso de formación
de cualidades que garantizarían el crecimiento entre el pueblo,
y su incorporación a la lucha. Si el objetivo era sumar más
y más nicaragüenses del pueblo a la lucha, esta suma
sólo se conseguiría siendo ejemplo. “El soldado
revolucionario se ganará la confianza del campesinado dándole
pruebas de sinceridad y honradez porque esto es más convincente
que la más ardorosa proclama” (4). El pueblo sólo
nos creerá por la fuerza de nuestro ejemplo, sostenía
Fonseca.
Entre
1965-69, la insuficiencia de cuadros fue un factor que determinó importantes
reveses. En esos años se realizó un importante trabajo
político dentro del campesinado, y se abrieron espacios para
el desarrollo de la lucha de masas contra los terratenientes, pero
no existían –escribió Carlos en su obra “Nicaragua
Hora Cero” (5) – cuadros “dotados de suficiente
desarrollo, capacidad y decisión para organizar las luchas
populares”.
- Desarrollar capacidad para identificar
lo que hay que hacer en cada momento. Saber usar el cerebro.
Había
convicción de que la lucha era larga, y que la victoria no
dependería de las armas, porque “lo fundamental es la
elevada moral del soldado del pueblo”(5). Era importante la
valentía, pero “participar en el combate no es el último
fin del soldado. Hace falta lo fundamental que es alcanzar la victoria.
Ya en ésto entra en juego algo más que la valentía
y es el empleo del cerebro, el empleo de los cinco sentidos que posee
el hombre, que iluminan el campo de batalla y nos enseñan
en qué puntos es más débil el enemigo…” “nadie
en el mundo debe tomar más en cuenta la realidad, como el
soldado revolucionario”(6).
- Estar
en contacto con el pueblo: cualidad fundamental
Pero
la cualidad fundamental era la del contacto permanente con el pueblo.
El contacto con los problemas de la gente, la identificación
con sus dolores y padecimientos, es la escuela mas apreciada de los
revolucionarios. Y porque sólo el pueblo es el protagonista
de su propia emancipación, la labor del cuadro militante revolucionario
es la de acompañar al pueblo en la interpretación de
las causas de esos problemas, en conocer el origen, los datos históricos
que permitan desentrañar la raíz de la explotación,
para llevar al compromiso de la acción para transformar la
realidad.
- El
programa instrumento de la formación revolucionaria
La
construcción y puesta en marcha de un programa revolucionario
era esencial. Carlos Fonseca demandaba “un programa que proclame
sin rodeos los ideales de los grandes revolucionarios de la historia:
Carlos Marx y Augusto C. Sandino. Camilo Torres y Ernesto Ché Guevara”.
Denunciaba la influencia de la oposición comprometida con
la clase capitalista, que ha llegado a “titubear para asimilar
un pensamiento revolucionario inequívocamente radical”;
y decía: “la experiencia nacional demuestra que el movimiento
revolucionario debe de disponer de su propia organización,
de su propia táctica, de su propio programa”(8).
La
necesidad del estudio estaba vinculada a la necesidad de darle a
la insurrección armada un carácter revolucionario. “Estamos
en la obligación de imprimirle a la insurrección nicaragüense
un hondo contenido revolucionario, de radical cambio social. (…)
en la historia contemporánea se han dado casos en que la victoria
insurreccional no ha significado la victoria de la revolución
proletaria”, decía Carlos.
- La
lectura y estudio como disciplina de la organización
Pese
a las dificultades que imponía la clandestinidad, se dedicaba
tiempo al estudio. En células clandestinas urbanas o en las
unidades de combate de la montaña, el Frente Sandinista establecía
la obligación de estudiar algunos materiales dentro de los
cuales se encontraban, los Estatutos, el Programa del Frente y también
algunos manuales de formación marxista. En particular usamos
el Materialismo Histórico de Martha Harnecker y a Luis Althuser.
Pero principalmente estudiamos las experiencias de otros pueblos.
La Revolución cubana, la lucha del pueblo Vietnamita, las
luchas de liberación nacional de África y Asia, la
revolución china. Pero en general, el acceso al estudio de
la teoría marxista era una actividad individual a través
de las lecturas de los militantes. Algunos cuadros provenían
de las filas del Partido Socialista, en donde habían tenido
acceso a la Teoría clásica marxista, También
algunos que estuvieron exiliados, tuvieron oportunidad de hacer estudios
mas rigurosos, en Moscú, en la Habana o en México.
En
los años 70, numerosos compañeros liberados de las
cárceles mediante golpes militares audaces, viajaron a Cuba
y algunos de ellos aprovecharos su estancia en ese hermano país,
para estudiar a profundidad el pensamiento marxista y la experiencia
de la revolución cubana.
Frente
a la subestimación del estudio, por algunos compañeros,
Ricardo Morales los persuadía: “Algunos compañeros
no comprenden que la preocupación por la teoría de
la revolución en nuestro país, se halla ineluctablemente
ligada al desarrollo de la organización revolucionaria y al
incremento consecuente de su capacidad combativa.
- La
apertura y el pluralismo ideológico si bien fue favorable
para conseguir la victoria en 1979, marcaron de alguna manera
el rumbo del FSLN.
En
la década de los 70 se produce un doble fenómeno. Una
mayor incorporación de los sectores estudiantiles, universitarios
y de jóvenes de los nacientes movimientos cristianos. Ello
dinamizó el trabajo amplio entre el pueblo, y alimentó la
discusión y el debate sobre asuntos teóricos y sobre
la táctica y la estrategia que debía seguir el FSLN.
Las nuevas potencialidades y problemas internos, conducirían
luego a la división del FSLN en 1975, en tres tendencias,
una de las cuales incluso reclamó el carácter proletario
de la vanguardia, y la importancia de la construcción del
partido con perfiles leninistas. Pero otra de las tendencias, que
al final predominó en la correlación de fuerzas, reivindicó la
apertura del FSLN a las alianzas, y al pluralismo ideológico.
La apertura y el pluralismo ideológico, si bien fue favorable
para conseguir la victoria en 1979, marcaron de alguna manera el
rumbo del FSLN en los años 80 y han determinado la actividad
política del FSLN después de la derrota electoral de
1990. Los principales representantes de dicha tendencia, Daniel Ortega
y su hermano Humberto, desestimaron la importancia de la formación
político-ideológica, dándole preeminencia a
la táctica, la coyuntura y los enfoques pragmáticos.
III. Los jóvenes
y las Mujeres
- Desde
sus orígenes, el FSLN se nutrió especialmente de
los Jóvenes. Uno de lo los muchos méritos de Carlos
Fonseca es sin duda que anticipó el rol decisivo de los
jóvenes en particular de los estudiantes, a estos asuntos
dedicó varios de sus escritos. “Nuestros hermanos
estudiantes –decía– han de tener en cuenta que
el país que habitan se llama Nicaragua. En este país
la inmensa mayoría de la población vive en las tinieblas
del analfabetismo. Las personas que arriban a la enseñanza
media y universitaria tienen que considerarse como privilegiadas.
Este sector minoritario de la población que tiene acceso
a la enseñanza media y superior, no puede dar la espalda
a las oprimidas mayorías populares. Los jóvenes con
instrucción cuentan con mayor facilidad para conocer la
causa de los problemas que padece la nación (…) cuentan
con mas posibilidad de estar con contacto con las ideas que explican
certeramente la raíz de los problemas sociales”(9).
- La
historia demostró cuán importante era el trabajo
entre los jóvenes y en particular entre los estudiantes
de todos los niveles. La lucha insurreccional y la victoria sandinista
del 79 no se podrían explicar sin comprender el estratégico
papel que descansó en los jóvenes, y los estudiantes.
Ellos fueron una cantera fructífera de militantes revolucionarios.
El espíritu combativo, la generosidad con que ofrendaron
sus vidas los jóvenes de la generación de los 70
queda grabada para siempre en la historia. De igual manera, son
los jóvenes los protagonistas de las mas importantes tareas
de la revolución en los años 80 con la campañas
de alfabetización, las jornadas productivas y especialmente
en la Defensa armada de la Revolución y el combate contra
la agresión imperialista. Decía Carlos Fonseca: “debido
a su joven edad, los estudiantes son personas cuyos espíritus
no han penetrado muy hondo las mentiras y los vicios engendrados
por la corrompida sociedad capitalista. Los estudiantes representan
hoy el sector popular que con más dificultades se enajena
al régimen capitalista dominante”(10).
- La incorporación
de mujeres en los años 60 fue esencialmente simbólica.
Sin embargo en el Programa Histórico del FSLN Carlos Fonseca
incorpora el compromiso de que la Revolución “abolirá la
odiosa discriminación que sufren las mujeres con respecto
de los hombres”. En los años 70 la incorporación
de mujeres como cuadros se amplió considerablemente y en
la insurrección se destacan en todas las tareas incluidas
las de conducción político-militar. El FSLN propició la
organización de las mujeres alrededor de sus propias demandas,
pero el desarrollo de la conciencia feminista en el seno del FSLN
ha sido bastante desigual. Las luchas de las mujeres al interior
del FSLN por conseguir su propia proclama se desarrollaron durante
la revolución, y se ampliaron después de la salida
del FSLN del poder. Pero en la conducción sandinista ha
predominado una lógica machista y utilitaria de la mujer
que ha generado tensiones y ruptura con el movimiento amplio de
mujeres.
IV. Las experiencias
de formación de cuadros durante la Revolución
La
conducción de la revolución tuvo un interés
desigual en la formación de los cuadros. Esto tiene que ver
con su funcionamiento un tanto fragmentado, en donde cada Comandante
de la Revolución atendió un área del trabajo,
en el que se mezclaban las tareas del Estado Revolucionario con las
labores de organización propia del partido.
- Dado
el elevado índice de analfabetismo en el país, extraordinarios
combatientes y líderes populares apenas sabían leer
y escribir, incluso habían analfabetos. Se establecieron
escuelas especiales de superación cultural, intensivas para
líderes, para cursar la primaria acelerada, y luego la secundaria
acelerada. En dichas escuelas se combinaba el estudio regular con
el estudio político.
- Muchos
jóvenes habíamos abandonado las universidades para
marchar a la clandestinidad. Se abrieron 4 carreras universitarias
para estudiar por encuentros sabatinos, destinadas principalmente
a los cuadros. Fueron Ciencias Sociales, Economía, Derecho
y Agricultura.
- Se
abrió una Escuela Nacional de cuadros, en las que se impartían
cursos principalmente de reflexión sobre la práctica.
Se priorizaba la creación de la capacidad de estudiar la
propia realidad, y de ser capaces de construir diagnósticos
y elaborar planes para el cambio. Esto era muy importante para
el trabajo territorial y sectorial (organizaciones populares).
Se trataba de que los cuadros dominaran las herramientas teóricas
y prácticas para la construcción del espíritu
crítico.
- El estudio
de los clásicos del marxismo no era el énfasis principal,
y en ésto se dieron algunas discusiones. En particular con
el debate del uso de los manuales que nos llegaban de los países
socialistas.
- El
nivel cultural hacía temer que el uso de tales manuales
generara un enfoque mecánico y sectario. El énfasis
era instrumental.
- Se
produjeron masivamente libros de historia de nicaragua, textos
sobre Sandino, del pensamiento de Carlos Fonseca, Ricardo Morales
Avilés, y hasta se llegaron a editar textos como Teoría
y Practica Revolucionarias en Nicaragua: curso breve de marxismo
producido por un “equipo interdisciplinario latinoamericano
de expertos en marxismo, coordinado por el filósofo y sociólogo
Otto Maduro”.
- También
se hizo énfasis en la organización de debates. Se
contó con la presencia de Martha Harnecker y Amadeo Vasconi,
entre otros muchos. Se elaboraron materiales para el estudio, que
partían del análisis de la propia historia.
- Muchos
cuadros del más alto nivel también pudieron recibir
cursos más completos de marxismo en países socialistas,
en especial Alemania Democrática, Cuba, URSS y Bulgaria.
También innumerables jóvenes pudieron viajar a estudios
formales y carreras universitarias estos países.
- Se
creó una brigada especial de formación que llamamos
Omar Torrijos, en la que dirigentes de todos los niveles y sectores
sociales realizaban un proceso de educación y contacto directo
con el campesinado en zonas de confrontación militar, a
fin de forjar cualidades en el riesgo y la adversidad.
- Las
organizaciones populares también crearon sus centros de
formación especializados como sindicalismo, organización
comunitaria, etc.
- En
las células de base sandinistas se priorizaba el análisis
de la coyuntura y el estudio de los discursos de los dirigentes.
Era indispensable la práctica de la crítica y la
autocrítica como mecanismo de superación de las fallas
y errores, el ejemplo revolucionario, la abnegación y el
sacrificio para la lucha y las tareas.
V. La Derrota
electoral y el FSLN frente a la restauración y el neoliberalismo
La
derrota electoral del año 1990, coincide como es sabido con
un proceso mundial de reflujo de las ideas y procesos revolucionarios,
que tuvo como elemento emblemático la caída del muro
de Berlín. La derrota electoral fue asumida por los cuadros
y militantes sandinistas con distintos niveles de comprensión.
A riesgo de simplificar las posiciones, diríamos que para
unos la derrota significó el aniquilamiento de las posibilidades
de construir una sociedad mas justa, el fin de la Utopía,
y por tanto a partir de ella se inició un recorrido de “ajustes
a la realidad”, que para algunos ha llegado a convertirse en
claudicación. Para otros la derrota fue un revés en
el camino de la lucha, pero si bien fue estratégico no significó el
cierre de las esperanzas o el fin de la utopía ni el fin de
las luchas por la construcción del otro mundo posible, que
algunos seguimos llamando socialista.
Consecuente
con estas dos concepciones, que de ninguna manera se presentan en
estado puro, a lo largo de estos quince años se abrió un
proceso plagado de contradicciones que apretadamente presentan lo
siguientes grandes rasgos:
- Después
de la derrota, durante algunos años la mayor parte del sandinismo
se propuso resistir el proceso de restauración del régimen
oligárquico y burgués. Sin embargo, esta propuesta
no fue expresada en un programa, en una estrategia y tácticas
a seguir. El enfrentamiento de las complejas coyunturas impuso
la lógica de priorizar las tareas inmediatas y con ello
se sustituyó la urgente necesidad de crear una nueva visión
estratégica. Al pasar de los años, en la práctica,
los objetivos inicialmente proclamados fueron diluyéndose.
Como recién ha escrito Humberto Ortega, del “radicalismo” pasamos
al “realismo político”.
- Aún
así en los primeros años del 90 se realizaron importantes
luchas populares de resistencia frente al desmontaje de los logros sociales
y las transformaciones alcanzadas por la revolución.
- En
esas circunstancias, la conducción del sandinismo, que nunca
previó la posibilidad de la derrota electoral, dio particular
importancia a la preservación de las instituciones armadas
nacidas de la revolución.
- La
defensa de la propiedad, tierras y fábricas entregadas apresuradamente
a campesinos, trabajadores y cooperativistas, adquirió relevancia,
pero lamentablemente con ello también se encubrió la
apropiación indebida y privada de medios y bienes que hicieron
algunos dirigentes sandinistas. La denominada “piñata” debilitó la
hasta entonces indiscutida fuerza moral y ética del sandinismo
en su conjunto.
- No
pocos dirigentes del más alto nivel, abandonaron la lucha,
la dirección histórica desapareció, algunos
incluso se marcharon definitivamente del FSLN. Daniel Ortega que
se mantuvo a la cabeza del partido fue convirtiéndose en
el principal y casi único representante del FSLN y el negociador
de todas estas luchas. Debilitada la conducción política
colectiva, el movimiento social que no estaba en capacidad de representarse
a sí mismo, carente de autonomía y personalidad política
propia, terminó siendo mediatizado por los intereses políticos
del partido, ahora penetrados por los intereses económicos
del emergente ”grupo económico sandinista”.
Con ello se fue debilitando la beligerancia de la lucha popular.
- Durante
todos estos últimos años, los comités de base,
los procesos de formación y educación política
llegaron a ser totalmente descuidados hasta el abandono. En los últimos
años se ha carecido de formación política
y las bases no cuentan ni siquiera con información alternativa
propia sobre los problemas del país y del mundo. No obstante,
hay que reconocer los méritos de unos pocos cuadros de las
estructuras del FSLN que han realizado por su cuenta esfuerzos
meritorios.
- Frente
al empuje del proceso de restauración conservadora y capitalista,
las organizaciones populares llevaron a cabo luchas en función
de las necesidades de carácter eminentemente político.
Las luchas reivindicativas pasaron a ser directamente dictadas
por esos intereses y no como resultado de la propia dinámica
de los sectores sociales. Eso incluyó la tendencia a pasar
rápidamente a la confrontación y la resistencia con
métodos violentos, quemando las posibilidades de masificar
las luchas, que se convertían rápidamente en confrontaciones
de grupos políticamente disciplinados pero minoritarios.
- En
el año 1997 la lucha popular aparece en su máximo
nivel de agotamiento. Desaparecida la dirección colectiva
y convertido Daniel Ortega en el jefe único del FSLN, este
decidió modificar la táctica de resistencia por la
política de pactos y componendas con el entonces presidente
Arnoldo Alemán, quien ya había mostrado su condición
de político corrupto en la Alcaldía de la capital.
- Las
bases del FSLN desprovistas de información adecuada, de
ausencia de educación y debate político, desprovista
del instrumental ideológico para enfrentar las nuevas condiciones,
la desaparición de la vida colectiva del partido y frente
a la deserción de una parte de los dirigentes y cuadros
históricos, termina asumiendo como único liderazgo
el del secretario general. De ahí quizás las causas
mas inmediatas del llamado caudillismo.
- A
partir de entonces, las decisiones políticas descansan fundamentalmente
en los criterios del secretario general y la influencia preponderante
del empresariado sandinista. La restauración de la democracia
liberal, trajo también consigo la designación de
aquellos que ocuparían los centenares de cargos institucionales
bien remunerados acompañados de sus respectivos privilegios,
que rápidamente fueron puestos a la orden de los principales
cuadros diligénciales de los movimientos sociales, debilitándose
con ello aun mas la capacidad de resistencia y de lucha del movimiento
popular.
- Las
nuevas decisiones políticas orientaron la acción
del FSLN a la lucha electoral, a la defensa y preservación
de los espacios de poder que se derivan de la lucha y resultados
electorales. Ha sido un cambio dramático de orientación
para el que no estaba ni preparado ni diseñado el FSLN.
De Sandino todos cantábamos que el nunca quiso ser presidente,
ahora aprendimos a cantar que nuestro máximo dirigente debería
ser presidente. De Sandino enseñábamos al pueblo “que
aquel que de su patria no reclama ni un pedazo de tierra para su sepultura
merecía ser creído“, ahora comenzamos a enseñar
que era legítimo y necesario compartir la dirección
estratégica del FSLN con los nuevos empresarios sandinistas.
- La
desmovilización del movimiento popular, la inexistencia
de una real estrategia de resistencia frente al neoliberalismo,
en la práctica condujeron a la implantación sin resistencia
alguna del modelo neoliberal, las privatizaciones desmantelaron
los acumulados del estado durante la revolución y las nuevas
leyes del mercado, respaldadas ahora desde el parlamente, terminaron
por esa vía de confiscar los bienes de obreros y campesinos.
- La
lógica privilegiada de la dirigencia actual del FSLN es
el control de espacios de poder; lo difícil es entender
cómo ello se articula con las necesidades de la gente. Resulta
difícil no ocultar la gran diferencia existente entre un
discurso de izquierda, –incluso antiimperialista– y
la ausencia de resistencia al avance neoliberal. Ahora, según
parece, todo depende y dependerá no de la lucha popular
sino exclusivamente de los próximos resultados electorales.
- Sería
faltar a la verdad e injusto no enfatizar que miles de sandinistas,
alejados de las estructuras, militan en la causa del pueblo a través
de organizaciones populares, o en la acción social. Que
miles de sandinistas que forman parte de la estructura orgánica,
que ocupan cargos en los municipios y departamentos del país.
Que muchos otros que ocupan cargos públicos, como Alcaldes,
concejales, incluso como diputados siguen siendo leales a los ideales de
Carlos y aspirando con un mundo distinto. Sus sinceros esfuerzos
sin embargo se opacan por la cuestionable política oficial
del partido. Esta fuerza sandinista, sigue siendo la cantera estratégica
de las nuevas luchas.
Conclusión
Los
dirigentes fundadores y forjadores del Frente Sandinista en la etapa
de la lucha contra la dictadura somocista, nos enseñaron con
su ejemplo, que no bastaba el coraje y la lucha de las armas, porque
los militantes revolucionarios también debíamos llenar
las siguientes exigencias:
1.
Amor por el pueblo, es decir, desarrollar la
capacidad de sentir y compartir los sufrimientos del pueblo.
2.
Ser capaces de forjar una nueva ética.
La conducta personal del militante debe ser ejemplar. Su mejor argumento
para persuadir al pueblo tiene que ser la fuerza de su ejemplaridad,
su franqueza, su humildad, la ausencia de vanidad y la capacidad
de reconocer sus errores.
3.
La valentía y la audacia no son suficientes. Necesita
apropiarse la sabiduría. El militante
tiene que dedicar parte de su tiempo al estudio. No puede enseñar
ni aprender del pueblo si no se capacita. Tiene que estar dotado
de una visión critica del mundo y ser un conocedor de
la historia de su propio pueblo. Estar atento además
a aprender de las luchas de los otros pueblos del mundo.
4.
El militante debe ser un organizador y saber
distinguir de entre la multitud a los mejores.
5.
La disciplina y lealtad con la causa deben acompañarle
siempre y su capacidad de sacrificio sin límites.
Con
orgullo podemos decir que el Frente Sandinista de Carlos Fonseca,
de nuestros héroes y mártires, con dedicación
y con su propio ejemplo, forjaron estas virtudes y capacidades en
la militancia sandinista histórica. Esa fue la vanguardia
que convenció a todo el pueblo a marchar a la insurrección
para poner fin a la dictadura somocista.
Sin
duda hoy estamos en deuda con nosotros mismos, con nuestro pueblo
y con quienes nos brindaron toda su solidaridad. Con franqueza y
humildad tenemos que reconocer que en nuestra organización
la hegemonía de estos valores y conductas se ha debilitado.
No logramos construir en estos últimos años la fuerza
subjetiva suficiente para neutralizar y contener el tsunami de los
valores del mercado y la fuerza de la ideología neoliberal.
Quiero
expresamente señalar que seguramente la ausencia de trabajo
educativo entre la juventud sea una de nuestras fallas sustantivas.
Quizás ello explique en parte el hecho que en la actualidad,
la inmensa mayoría de jóvenes no solo no sabe casi
nada de Sandino o de la dictadura, sino que ni siquiera conocen aspectos
básicos de la historia nacional.
Hoy
nos hace falta reconstruir ese paradigma debilitado. Reconstruir
entre los seres humanos de nuestra sociedad, los valores de honradez,
dignidad, sentido de la responsabilidad, solidaridad, amor al trabajo,
iniciados por la revolución. Pero estamos llenos de optimismo
y tenemos confianza que la semilla sembrada por los mejores hijos de
nuestra patria y de nuestro Frente Sandinista está viva, que
aprenderemos de nuestros errores y que un nuevo resurgimiento está en
curso, en esta inevitable marcha hacia la victoria sobre el capital
y su injusta sociedad.