Praxis del Cambio Social Un espacio de encuentro para quienes se interesan en la reflexión y la acción políticas para el cambio social en Nicaragua
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Manifiesto Ciudadano sobre la actual crisis política nicaragüense, generada por la negociación de un nuevo pacto entre Arnoldo Alemán (PLC) y Daniel Ortega (FSLN) |
Henry Ruiz |
Mónica Baltodano |
Víctor Hugo Tinoco |
Este pronunciamiento se divulgó durante varios días, desde el 2 de diciembre de 2003, en Radio La Primerísma, y fue firmado por numerosos ciudadanos nicaragüenses. Encabezaron la lista de firmantes, los siguientes dirigentes sandinistas:
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«Nosotros, ciudadanos y ciudadanas libres, sin más interés que el de defender los intereses de la Patria y del pueblo nicaragüense; inspirados en el pensamiento del General de Hombres Libres, Augusto C. Sandino: |
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| Consideramos que: |
| 1. |
Nicaragua atraviesa uno de sus momentos históricos más difíciles. Su independencia está seriamente amenazada por la grosera injerencia del gobierno de Estados Unidos y otros gobiernos extranjeros, y por la imposición de las políticas económicas antinacionales y neoliberales por parte de los organismos financieros internacionales. |
| 2. |
El
sistema económico impuesto a Nicaragua es el principal responsable de
la profunda crisis de miseria que vive la gran mayoría del pueblo nicaragüense.
La democracia ha sido confiscada por el mercado y la clase política del
país ha naufragado en la corrupción, el nepotismo, el caudillismo y el
latrocinio. |
| 3. |
El
gobierno que padece el pueblo nicaragüense no representa los intereses
del país. El Presidente Enrique Bolaños se ha sometido expresamente a
los dictados de la política imperialista norteamericana y ha renunciado
a defender los intereses de los ciudadanos y las ciudadanas. Por el contrario,
ejerce el poder para privilegiar los intereses oligárquicos y de los grupos
financieros, en contra de los millones de compatriotas que se debaten
en la miseria y en la impotencia. |
| 4. |
El
pueblo nicaragüense carece de interlocutores políticos auténticos para
defender sus intereses. Los partidos políticos han sucumbido a las ambiciones,
la corrupción y las necesidades personales de sus dirigentes. Lejos de
su papel de catalizadores de los legítimos intereses de los ciudadanos
según su ideología, los partidos han dejado de ser representativos hasta
de sus propias bases, excluidas de las decisiones de sus cúpulas y sometidas
con el trillado argumento que disentir es atentar contra la unidad, para
mantenerlas en la pasividad frente a los atropellos de los grupos que
detentan el poder. |
| 5. |
La
institucionalidad democrática ha sido pisoteada por los gobernantes, los
grandes empresarios, las transnacionales extranjeras y las cúpulas partidarias.
Los poderes del Estado son rehenes de intereses económicos y políticos,
ajenos a los de las grandes mayorías. La Asamblea Nacional ya no es un
foro parlamentario y la mayoría de los diputados ignora deliberadamente
las demandas ciudadanas en todos los temas legislativos. La Corte Suprema
de Justicia y los tribunales viven permanentemente sometidos a presiones
para que ocupen sus funciones para salvaguardar los intereses del mercado
y de los caudillos, y dejar indefensos a los ciudadanos. El Consejo Supremo
Electoral es una maquinaria de despilfarro dedicada a administrar una
ley excluyente y antidemocrática. |
| 6. |
El
gobierno y los dirigentes de los partidos políticos violan cotidianamente
el precepto constitucional del carácter laico del Estado nicaragüense.
Para defender sus intereses de grupo, someten al país –especialmente
a las mujeres– a los dictados de los grupos religiosos más reaccionarios
y atrasados, quienes en nombre de Dios pretenden perpetuar el atraso cultural,
la ignorancia, la intolerancia, el egoísmo y el fatalismo como políticas
de Estado. |
| 7. |
La
corrupción continúa en todas las esferas del Estado y en la sociedad.
Los megasalarios devengados por los diputados, magistrados y los principales
funcionarios del Estado, encabezados por el propio Presidente, son una
carga onerosa e insoportable y ofende al pueblo que vive en condiciones
paupérrimas. El sistema ha legalizado el tráfico de influencias, el financiamiento
ilegal de las campañas electorales de los partidos políticos y pretende
consumar la entrega de los principales recursos naturales del país, incluyendo
el agua, a empresas extranjeras. El sistema subordina los intereses del
país y del pueblo, a las fabulosas ganancias de los banqueros, los oligarcas
y los grandes comerciantes. |
| Proclamamos: |
| 1. |
Mientras
Nicaragua tenga hijos que la amen, Nicaragua será libre. Así como
hace 76 años el General Sandino y sus campesinos descalzos pusieron fin
a la intervención armada de Estados Unidos, hoy, en pleno siglo XXI, somos
nosotros, ciudadanos y ciudadanas que amamos Nicaragua, los hambrientos,
los despojados de presente y futuro, las víctimas del terrorismo neoliberal,
quienes estamos convocados para construir un país solidario donde efectivamente
el interés fundamental sea el bienestar y la felicidad de cada nicaragüense.
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| 2. |
Otra
Nicaragua es posible. Sólo el esfuerzo colectivo y coordinado de todos
los sectores sociales, será capaz de crear una nueva economía, una nueva
democracia y nuevas relaciones entre los seres humanos que habitamos este
país. Para ello, es necesaria una nueva conciencia, que propicie
la convergencia de personas, grupos, sectores y organizaciones populares,
uniendo y juntando voluntades para el cambio y transformación de nuestra
realidad. |
| 3. |
Optamos
por la solución política integral de los graves problemas que afectan
a nuestra Patria, y rechazamos enérgicamente cualquier forma de golpe
de Estado, sea éste militar o institucional. Exhortamos a las fuerzas
armadas, a mantener su profesionalismo y dignidad, tanto en su estricto
apego al marco constitucional como en la defensa de sus propias instituciones
al servicio de los intereses nacionales. |
| 4. |
Exigimos
al gobierno romper los lazos de subordinación con el gobierno de Estados
Unidos. Esto significa, entre otras muchas cosas, retirar inmediatamente
las tropas nicaragüenses que se han sumado a la ocupación de Irak y asumir
la defensa intransigente de la producción nacional y de los intereses
de los campesinos y de los trabajadores, en las negociaciones para cualquier
tratado de libre comercio. |
| 5. |
Exigimos
el castigo a los corruptos. Todo acto de corrupción debe ser investigado,
probado y sancionado, y sus responsables deben ser ejemplarmente castigados
y condenados a prisión efectiva. Ningún funcionario o ex funcionario del
Estado acusado de corrupción, puede gozar de un trato privilegiado. |
| 6. |
El
comportamiento de las cúpulas de los dos principales partidos del país,
ha estado marcado en los últimos años por el afán reeleccionista de sus
caudillos. Con su actitud, han subordinado los propios intereses legítimos
de sus partidos a los personales, deformando su quehacer político. Por
ello, nos oponemos a la reelección presidencial en cualquier período,
pues la historia demuestra que esa es una manera de prolongar las dictaduras
políticas de los caudillos y corroe los cimientos democráticos de nuestra
sociedad. |
| 7. |
En
el último de sus actos antidemocráticos, las cúpulas del Partido Liberal
Constitucionalista y del Frente Sandinista de Liberación Nacional, encabezadas
respectivamente por Arnoldo Alemán Lacayo y Daniel Ortega Saavedra, han
pactado reformas constitucionales, entre otras decisiones políticas. Ambos
caudillos usurpan la voluntad de las mayorías bajo una pretendida representación
electoral, para consolidar un nuevo tipo de dictadura y propician las
condiciones objetivas para sumir al país en una nueva espiral de violencia. |
| 8. |
El
país necesita de una drástica reforma integral del modelo de sociedad
en el cual se desarrolla. Esa reforma no podrá alcanzarse en el marco
de las instituciones actuales del Estado ni mediante los pactos entre
los caudillos políticos. Por el contrario, exige de la participación activa
de todos los sectores ciudadanos. Los nicaragüenses tenemos el derecho
de ser consultados y toda reforma del marco jurídico, requiere del respaldo
mayoritario explícito de la mayoría, a través de un Referéndum. Si la
soberanía nacional reside en el pueblo, el Referéndum es una libertad
política fundamental que debe ponerse en práctica para aprobar o rechazar
cualquier reforma constitucional. |
| 9. |
El
poder judicial está severamente cuestionado por muchas decisiones reñidas
con la justicia. Exigimos a las autoridades judiciales proceder de acuerdo
al derecho y la justicia, y abandonar todo tipo de subordinación a los
intereses partidarios, económicos o de otros poderes del Estado. Las sentencias
dictadas por juezas como Gertrudis Arias y otros judiciales y magistrados
honestos, demuestran que es posible actuar con imparcialidad sin importar
la ideología de los judiciales. La integridad, la honradez y el conocimiento
cabal del derecho, deben ser los principales requisitos para integrar
los tribunales a todos los niveles. Si administrar justicia en función
de intereses partidarios es nocivo, peor es hacerlo para complacer al
gobierno de turno o rindiéndose ante el soborno de los poderosos señores
del dinero. Por ello, es imprescindible garantizar la total independencia
del poder judicial de los otros poderes del Estado y de las perniciosas
influencias de los grupos económicos o de las cúpulas partidarias. |
| 10. |
El
caso de Henry Ruiz Hernández es el típico ejemplo de cómo no se debe impartir
justicia y cuánto desprestigio acarrea al poder judicial, cuando los jueces
se subordinan a los dictados de los grupos con los cuales se identifican.
En este sentido, expresamos nuestro total respaldo a Henry Ruiz Hernández,
una víctima más de las decisiones arbitrarias del poder judicial, y demandamos
a la autoridad correspondiente ajustar sus decisiones a los hechos y a
las leyes. No es posible que mientras a ciudadanos honrados y decentes
se les condene a prisión, queden en libertad los corruptos, como es el
caso de Arnoldo Alemán Lacayo. |
| 11. |
Denunciamos
que el gobierno de Estados Unidos se propone implantar en Nicaragua la
persecución política. Es inaceptable la pretensión antidemocrática, dócilmente
asumida por el Presidente Bolaños y los liberales, de expulsar de todas
las esferas del Estado, incluyendo a las Fuerzas Armadas, a los funcionarios
que no comparten su ideología ni se someten a sus dictados. Si se consuman
tales despropósitos, los nicaragüenses tenemos el legítimo derecho
a la rebelión para garantizar las libertades democráticas. |
| 12. |
Proponemos
a todos y todas las ciudadanas y ciudadanos honrados, grupos, gremios
y organizaciones de cualquier tipo, sin importar sus orígenes políticos,
ideológicos, religiosos o partidarios, desatar un movimiento popular autónomo
y, eventualmente, convocar a una Conferencia Nacional por una Patria Libre,
en la cual se reúnan todos los vigores dispersos para definir acciones
que nos permitan defender las libertades democráticas y la soberanía nacional,
y alcanzar la justicia social. |
| 13. |
Nos
reservamos el derecho cívico a la desobediencia civil, para promover la
profunda reforma de todo aquello que entorpece el desarrollo de nuestra
sociedad y romper los mecanismos excluyentes de fabricación de consensos
artificiales que, en la práctica, se convierten en la dictadura de las
minorías corruptas sobre las mayorías empobrecidas. En las actuales circunstancias,
la desobediencia civil es un acto de lealtad para con la Patria y con
el pueblo». |