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Evaluaciones del asesinato de Carlos José Guadamuz y de sus consecuencias sociopolíticas:
 

Crimen del periodista Carlos José Guadamuz enluta al periodismo nacional. Tiro a la libertad de expresión

Artículo publicado en la revista electrónica «7 días» (www.7dias.com.ni), en su Edición 413 del 16 al 22 de Febrero del 2004.

 

El asesinato frío y macabro del periodista Carlos José Guadamuz, de cinco balazos a quemarropa minutos antes de que intentara penetrar a los estudios del Canal 23 para iniciar su programa "Dardos al centro", detuvo el ritmo del país y conmovió a toda la nación.

  La sangrienta muerte de Guadamuz convocó las memorias de otras tragedias similares, como la de Pedro Joaquín Chamorro y Bill Stewart, cuando el periodismo abonó con su sangre las reacciones de odio y venganza política que afloran en estos casos terribles.

   Un hombre sucio y desaliñado, sentado en una banca del parqueo, daba la sensación de que se trataba uno de los tantos beodos que a veces circundan estos lugares. Guadamuz parqueó su camioneta acompañado de su hijo Selim a pocos metros de distancia. Salió del vehículo, dio unos pasos y después se percató de que había dejado unos papeles en el carro, por lo que se regresó a retirarlos. Fueron apenas segundos los que ganó en la terrible acción criminal que se avecinaba. Le salió al encuentro el homicida, quien le descargó implacable y fríamente los cinco disparos.

   La imagen de su hijo Selim gritando "aguantá papá, aguantá papá" mientras se aferraba al cuerpo ensangrentado de su progenitor Carlos José Guadamuz, inerte y sin vida en el parqueo del Canal 23, es una de las más impactantes escenas que se han visto en la televisión en décadas.

   A muchos nos hizo recordar la película de El Campeón, donde John Voight, haciendo de boxeador pierde la vida a golpes y su hijo llorando le dice conmovido en la camilla de su camerino: "Despierta, papá, despierta papá". Si la escena de la película hizo llorar al mundo, la imagen de Selim todavía eriza los pelos de miles de nicaragüenses a quienes le resuena en la cabeza el..."Aguantá papá" y el "Ayúdenme" que gritaba frenéticamente en la propia escena del crimen.

   La imagen recorrió el mundo en segundos. El impacto de la noticia también sacudió el ambiente nacional, por tratarse de un polémico periodista que caía abatido a tiros el martes 10 de febrero, apagando su voz los tiros miserables disparados por William Hurtado García, un ex agente de la Seguridad del Estado, quien fue capturado gracias al coraje de Selim y de otros trabajadores del Canal 23 que persiguieron al asesino y lo atraparon a unos 30 metros de la escena del crimen.

   La periodista María Elsa Suárez, transmitía en vivo el noticiero CDNN, cuando fue interrumpida por uno de sus colaboradores. "Acaban de balear a Guadamuz", le dijeron y en caliente transmitió la información a los televidentes. "El periodistas Carlos Guadamuz acaba de ser baleado a la entrada de este canal", decía un tanto excitada María Elsa y minutos mas tarde confirmaba con el rostro consternado que "Guadamuz ha muerto", sacudiendo a su audiencia y regándose inmediatamente la noticia por el país.

   Guadamuz se inició en la vida política con el FSLN y fue muchas veces víctima de la violencia de la Guardia Nacional de Somoza. Existen videos filmados cuando en una ocasión fue vapuleado a culatazos en la Avenida Roosevelt, en una demostración cívica del CIVES, organismo opositor de los años 60 que respaldaba a Fernando Agüero. Fue uno de los iniciadores del género testimonial, que ensayó en su libro …Y las casas quedaron llenas de humo.

Sus años en el sandinismo

   El periodista cobró protagonismo nacional, siempre en la década del 60, cuando se convirtió en el primer militante sandinista en intentar secuestrar un avión. Se trataba de un aparato que hacía la ruta Managua-Bluefields, en el que entró vestido de mujer. Una vez que sacó el arma y se dirigía a conminar a la tripulación a que desviara la nave hacia Cuba, fue sometido por el Coronel Bernardino Larios, quien viajaba en el avión.

   Larios posteriormente participó en una rebelión militar contra Somoza y fue el primer Ministro de Defensa en la Revolución Sandinista.

   Luego de aquel fallido secuestro, Carlos Guadamuz guardó más de siete años de cárcel, junto a Daniel Ortega, Lenín Cerna, Jacinto Suárez y otros guerrilleros sandinistas. Fue liberado tras el legendario asalto a la casa de Chema Castillo en 1974.

El conflicto con los sandinistas
  

   En prisión surgió una larga amistad entre Guadamuz, Ortega y Cerna, de tal manera que uno de los hijos del periodista lleva el nombre de Daniel, quien es su padrino. La piedra de la discordia fue el hecho que Guadamuz optó por postularse a la Alcaldía de Managua por el FSLN, apostando a la gran popularidad que había alcanzado dirigiendo la Radio Ya y fustigando duramente en ese tiempo a la derecha.

   Una maniobra de Ortega habría sacado a Guadamuz del juego electoral, lo que marcó el inicio de una apasionada enemistad, que culminó con la expulsión del periodista de Radio Ya, por medio de lo que él siempre describió como artificios legales.

   Desde esa vez Guadamuz no daría tregua jamás a la dirigencia sandinista y la fustigaba diariamente en sus programas de comentarios. Su posición antisandinista llegó inclusive a aproximarlo al PLC de Arnoldo Alemán, y fue su precandidato para la alcaldía capitalina.

   Guadamuz es ahora un nuevo mártir del periodismo nacional. En pocas horas su historia de rebelde en los micrófonos y hombre duro contra la dirigencia sandinista ocupó todos los espacios y dividió al país entre los que apostaban a una conspiración política en su asesinato y los que rechazaban este escenario por afectar políticamente al sandinismo más que a nadie.

   Los escenarios que surgen tras el asesinato del combativo periodista se tornaron más complejos, cuando el hechor William Hurtado García, se negaba a confesar quienes estaban detrás del atentado y más bien repetía en forma fría y cínica: "Hay un millón que querían matar a Guadamuz y yo soy uno de ellos".

  Por su parte, la policía, a través del Comisionado González, quien está al frente de las investigaciones policiales, señalaron que no descartan ninguna hipótesis, ni siquiera la de la conspiración, pero advirtieron que no debía señalarse culpables precipitadamente.

  En los primeros tres días de detención Hurtado García insistía en declararse el único culpable. Según reportó la policía, perteneció a la Seguridad del Estado hasta 1987. También formó parte del mismo cuerpo de espionaje Luis Alfredo García González, quien fue capturado por ser el dueño del revólver Tauro calibre 38, quien reconoció no haberlo registrado en la policía y que "se lo habían robado, cuando le chapearon el carro en diciembre pasado".

   De todas formas el caso de Carlos José Guadamuz está en las sombras. Sombras muy oscuras que nublan la imagen civilizada y racional que creímos habernos ganado con la democracia y la libertad de expresión. El reto de la policía, teniendo los primeros hilos de la madeja en sus manos, es despejar todas las dudas que se han sembrado con el crimen. El presidente Enrique Bolaños demandó públicamente llegar hasta el fondo en las investigaciones. Aunque oficialmente el Comisionado González desmintió que se le estuviera informando del caso al Primer Mandatario, nos consta que éste ha solicitado que se le informe periódicamente del rumbo de las investigaciones.