Análisis de
la Actualidad |
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Estudios de la Coyuntura – Diciembre de 2003– |
| Camino largo, pasos cortos
Modesto, el Comandante sandinista, analiza la situación de Nicaragua |
| El pasado cuatro de diciembre, el Comandante de la Revolución Henry Ruiz Hernández compareció, por primera vez en sus 60 años, en un programa de televisión nacional. Conocido por todos como «Modesto», su seudónimo de la época clandestina, durante toda su trayectoria revolucionaria ha sido reconocido por unos y otros como el de mayor integridad y consecuencia de todos los jefes sandinistas históricos. Dueño de una sólida formación ideológica, es un profundo conocedor del marxismo y del sandinismo como doctrina. Sin embargo, pese a su prestigio y a sus cualidades de dirigente, ha preferido mantenerse al margen de las disputas intestinas del poder en el FSLN. Modesto fue sentenciado a un año de prisión el 28 de Noviembre recién pasado, como parte de la venganza política del grupo que detenta el poder en el FSLN, encabezado por Daniel Ortega y el excoronel Lenín Cerna, como parte del asalto orteguista a la Fundación Augusto C. Sandino, de la cual Ruiz es vicepresidente. Semejante atrocidad, fue el acicate para que el Comandante Ruiz decidiera reactivarse políticamente. Un antiguo subalterno suyo, Martín Madriz, le hizo una entrevista para un programa del canal «100% Noticias», de la televisión nacional por cable. Esta es una síntesis. |
| Pregunta:
Tras el fin de la Revolución, han pasado 13 años. En el contexto internacional,
¿cómo caracteriza la situación del país ahora? |
| Modesto : La pregunta es muy complicada. Por esta pregunta se han hecho libros, ensayos, textos de diverso enfoque y es muy difícil para mí improvisar una respuesta de este tipo. Hay una situación para los nicaragüenses mucho más difícil y compleja que los años anteriores. Pienso que el desarrollo de la sociedad en Nicaragua va por un camino que no le va dejando los mejores beneficios al pueblo nicaragüense. Incluso, a veces uno se pone a pensar en las estructuras económicas que se encontraban durante la dictadura de Somoza, y pareciera ser que entonces todavía había un engranaje que se ataba al capitalismo de esa época, que era como el capitalismo de bienestar social. Existía la propiedad mixta, aunque no tenía la mejor fisiología. Y el poder revolucionario fue éso, la búsqueda de un modelo que le diera a la distribución del ingreso, o sea, a la riqueza nacional, una mayor equidad. Ahora lo que estamos viendo es una concentración de la riqueza, la formación de varios grupos económicos, pero una clase capitalista –la que debería estar al frente para defender al menos los intereses económicos del país– no se ve por ningún lado. Por otro lado, hacemos una enorme loa a la descapitalización de recursos humanos, que se fuga del país por razones de necesidad, y a éso le damos un significado de que estamos exportando fuerza de trabajo y le damos a las remesas un papel protagonista, nos sirve para la balanza comercial. Se me ocurre algo más, que ésa es la globalización nicaragüense. Terrible ver a los estudiantes en las calles, peleando por un 6% que establece la Constitución para las universidades estatales, cuando el país pareciera ser que no necesita el 6% del Presupuesto nacional sino el 6% del Producto Interno Bruto. Porque la deserción escolar es fantástica, es dramático el número de jóvenes y niños que no ingresan a las escuelas, la miseria galopa en las calles todos los días, todo el mundo se conmisera de las esquinas de miseria. Y no encontramos solución. Por otra parte, lo que sería la dirección política de la sociedad se va en componendas mezquinas, que no le han dejado a Nicaragua beneficio suficiente. Se habla de tranquilidad para el país, como que si es el silencio lo que nos interesa y no el desarrollo democrático del país. Debo admitir que el término democrático lo asocio exactamente a la participación, no solamente a la representación del pueblo después de las votaciones en las distintas esferas del poder. Me refiero a que no es suficiente la representación parlamentaria, como no son suficientes las elecciones de las autoridades por el voto, sino las dinámicas que implican la participación continuada de los pobladores y pobladoras, yo diría de la sociedad civil organizada – masas me gusta decir a mí– que participan activamente en la gestión del Estado. |
| Pregunta:
Comandante Ruiz, pero las masas en este país se adormecieron.
Nos dicen «hay que vender la luz eléctrica porque la
democracia lo exige, hay que vender los teléfonos, hay que vender esto,
hay que vender lo otro». Ahora nos dicen que «hay
que vender el agua» y, al final, hasta a las muchachas
las compran y se las llevan. ¿Qué pasa con las masas? |
| Modesto: Creo que las masas juegan el papel que les corresponde. Las masas no son, como dicen algunos, borregos. Tienen sus propios intereses. Y las masas se mueven también cuando tienen confianza. Confianza en lo que se les propone. A mí me parece que el adormecimiento político actual, no es histórico sino político, es porque las masas no confían suficientemente en que los portadores políticos les representan. Por ejemplo, ¿qué ha sucedido con la privatización de la luz eléctrica? Sencillamente, las tarifas se han subido. Los servicios están llegando un poco mejorados a los consumidores de mayor ingreso, es decir, a los que no salen a las calles. En la Revolución había un proyecto nacional clave . Había un sentido de nación que se buscaba para ser más soberano, más digno, más enaltecido. Ahora no se ve que las masas perciban que la dignidad política, la dignidad nacional esté detrás de su movilización. Pero, además, ¿el movimiento por la tierra, en qué se convirtió? En una Reforma Agraria frustrada, pues. Los campesinos ¿avanzaron por la reforma agraria y por lo tanto se colocaron en un nivel superior? Cuando se sienten amenazados por los terratenientes y por lo tanto hay que salir de frente, ¿hay alguna fuerza política para que defienda sus intereses? Aquí no es éso lo que ha pasado. Y las masas no son tontas. Usted ve ahora moviéndose a las masas a través de los líderes políticos nada más, como por ejemplo, la efemérides del 19 de Julio , que la sentimos todos los nicaragüenses, no solamente los sandinistas. La sentimos todos porque ahí hay una especie de remanente de un proyecto nacional que, repito, está frustrado. Entonces, los mecanismos políticos también están incidiendo en la desmovilización de las masas. Ahora, puede ser también –y creo que éste es un factor importante, es el factor del momento– que estén desmoralizadas . La política mal llevada, aunque se diga que es en beneficio de los intereses nacionales, termina frustrando a las masas. Los grandes movimientos en la historia no se han logrado sin la movilización de las masas. Dicen algunos historiadores serios que el movimiento de las masas es lo que ha contribuido a que la democracia avance. No es asunto de concesiones de inteligencias privilegiadas, de que hay que darle participación a las masas. Las masas arrancan y a veces desestabilizan a la sociedad, con el fin de volver a estadios estabilizadores pero en mejores condiciones. |
| Pregunta:
Usted señalaba que las masas tienen iniciativas propias, sienten en carne
propia, pero no confían a veces en sus líderes o en sus dirigentes. ¿A
qué se debe ese fenómeno? |
| Modesto: Si usted le pasa revista al movimiento campesino que se da después del desarme de la contrarrevolución a finales de 1990, verá que ahí se establecieron las condiciones políticas, económicas y sociales para que todo mundo se fuera a trabajar. ¿Pero ha habido seguridad en la propiedad? Muy pronto aparecieron los reclamantes , es decir, los antiguos terratenientes y personajes de la Guardia Nacional de Somoza o vinculados a la dictadura somocista. El gobierno decía que no tenía presupuesto. Muy pronto aparecieron cincuenta pretextos y dejaron nuevamente a las masas campesinas en la indefensión. Resultado: se comenzaron a levantar. Después aparecieron hasta los vivitos (oportunistas) en esa lucha –con frecuencia los propios líderes de estos movimientos– y ellos medio se salvaron, otros se han ido y han dejado desprotegidos al grueso del campesinado. Todavía existe ese movimiento, todo no está terminado, pues en realidad nunca se termina. En la historia, los movimientos sociales nunca llegan a cero. Pero, debo decir que ahora no hay confianza. ¿Qué es lo que sucede con las movilizaciones campesinas del norte? Se levantan, piden trabajo, incluso se suman a los dueños de fincas cafetaleras para que se proteja la producción, porque de esa manera protegen su trabajo, protegen incluso las pocas libertades económicas que tienen. Forman los tranques en los caminos y carreteras, como parte de sus esfuerzos por llamar la atención de las autoridades y que cumplan con sus compromisos. Aparecen nuevos papeles, hay nuevas firmas y protagonistas y el resultado después es que esas masas continúan tal como están. Detrás de las promesas incumplidas de empleo y riqueza, como las del actual presidente, pienso que se incuba la rabia de las masas ante la injusticia, por la ausencia de la justicia social. |
| Pregunta:
En otros países, como Costa Rica, cuando dicen: “vamos a privatizar la
luz, el teléfono”, se arman unas protestas que al final hacen ceder al
gobierno. Después de tantos años, aquí no ha habido alguien capaz de decir
“vamos a protestar porque no se privatice la luz, vamos a protestar para
que no se vendan los bienes del Estado...”. |
| Modesto: Una observación con el asunto de Costa Rica o los ticos, como decimos. Si uno da un paseíto rápido por la historia de Costa Rica, la historia moderna, en 1948 ya existía una idea de frente nacional. Ahí estaban conglobados los comunistas, los demócratacristianos, la iglesia católica y todas las expresiones políticas y eclesiales. Y ya estaban tratando de formular lo que era un proyecto nacional, el cual fue lo que le dio sentido a la política costarricense y se implicó esa política nacional en lo que podía ser la modalidad de ese momento, que era el estado de bienestar que se estaba diseñando a través del mundo, especialmente en los Estados Unidos, en el llamado capitalismo democrático. Los costarricenses avanzaron en esa dirección, y avanzaron calificando a su gente, haciendo que llegaran las escuelas, la inversión llegó al campo, se dio la distribución de tierra por otros métodos, se fortaleció la pequeña propiedad, se construyeron los servicios de luz, agua, teléfono, a partir de la participación del Estado. Allí hay una economía mixta, y esa economía mixta favorece a las grandes masas. Ahora, el costarricense lo que hace es una contabilidad del «debe» de su costo social. Y admite que, si se privatiza la electricidad, el beneficio va a ser para la corporación capitalista que adquiera la propiedad; el teléfono, lo mismo. Hasta ahora, en Costa Rica existe una burguesía nacional que ve en la globalización peligros que amenazan su propia proyección histórica; pero, en Nicaragua no ha habido éso. En Nicaragua, lo que uno ve en la historia, es que cuando apareció un proyecto nacional como el de la Revolución Popular Sandinista, en algún momento comenzó a desfigurarse por fuerzas externas. En las ideas de una economía mixta, del pluralismo político, de no alineamiento en la política internacional, de justicia social, por lo tanto, estaban establecidos los grandes lineamientos para que el país marchara. Independientemente de las fallas que nosotros hayamos tenido, ese proyecto fue percibido como una amenaza a intereses o a agentes privilegiados que estaban en nuestro país. Ahora, uno ve con más tranquilidad –más bien, con más paciencia que tranquilidad– que los grupos económicos, los grandes grupos económicos en Nicaragua, muy poco participan de lo que sería el desarrollo por una sociedad más equitativa. Curiosamente, por ejemplo, el grupo Pellas (el más poderoso de Centro América, con una fortuna calculada en 2.200 millones de dólares) sí tenía algunos avances en éso, pero hay otros grupos económicos que no se han preocupado por el desarrollo nacional. De manera que, hay que encontrar un proyecto nacional, que no es solamente el diseño de la economía, sino el diseño de la participación de la sociedad y de cuáles van a ser las reglas, las normas del desenvolvimiento político, de la sociedad política, por ejemplo, la no reelección, para utilizar un término. Aunque en Costa Rica había reelección, el fenómeno del caudillismo expresado en Figueres muy pronto comenzó a dar problemas, a dar señales de inestabilidad, y los ticos han tenido la capacidad de corregir éso y establecer la no reelección modernamente. Ahora se anda buscando la reelección, en el caso del expresidente Oscar Arias. Allí hay una cultura que les permite a ellos diferenciar y establecer qué de lo que han hecho, les beneficia. No estoy hablando de una sociedad perfecta, sino de una sociedad vecina, cuya economía tiene todavía la capacidad de absorber parte de la fuerza de trabajo de los nicaragüenses, porque la necesitan. No es por estricta humanidad, sino porque la necesitan para seguir con su modelo y sostener la agricultura en su país. Nosotros, en cambio, tenemos una agricultura abandonada, unos productores golpeados, un sistema financiero que los golpea más todos los días, y no aparece la posición política nacional. Se necesita un plan de gobierno claro. Estoy convencido, por ejemplo, de que la gestión de este gobierno del señor Enrique Bolaños favorece la formación del capital financiero. Aquí los que son beneficiados son los Bancos, las Agencias Financieras. La política económica sirve para hacer y favorecer los objetivos que uno quiera. Muchas veces se habla algo en las plazas públicas y mañana toman acciones beneficiando otras cosas que no se dijo en la plaza pública. De manera que, en este momento, aunque el crédito se ha abaratado, por ejemplo, las garantías bancarias son un calvario. Con una facilidad fantástica se dice: “hay que enrumbar la economía, hay que cambiarse de los productos tradicionales a los no tradicionales”. ¿Y dónde está el dinero? ¿Dónde está la asistencia técnica para calificar al personal que lo va a hacer? ¿Dónde hay mínimas garantías para esa aventura, para importar nuevos rubros, y por lo tanto, para que nuevas dinámicas de producción aparezcan? ¡Éso lo hacen los Estados! No se trata de un Estado que lo hace todo, sino de un Estado que cumple con las obligaciones que la sociedad le determina. Creo que la democracia es un modelo que permite oír a la gente, determinar los intereses y poder ordenar las prioridades que la sociedad tiene en determinado momento. No obstante, soy de quienes utilizan su derecho ciudadano a discrepar de este modelo de democracia que es representativo. Se dice, por ejemplo: “la Asamblea Nacional (parlamento) es el primer poder del Estado”. El Presidente de la República dice: “yo fui electo, puedo hacer lo que quiera”. Se le dice a la gente que un gobernante puede hacer lo que quiera porque ganó las elecciones . A mí me parece que la gente debería comenzar por autodesengañarse. Aquí los que ganaron las elecciones dijeron: “vamos a hacer empleo”. No han hecho empleo. Después han dicho: “no era tarea fácil. No se habló de la corrupción que había en el sistema”. De repente, descubrieron que había corrupción, la han hecho su bandera principal y han abandonado la consecución de empleo. Creo que es correcta la lucha contra la corrupción, pero hay una corrupción intrínseca en el sistema. Lo otro que también debo decir es que debería haber una tasa que dé una proporción correcta al poder. No es cierto que el pueblo dice “yo te elijo por 5 años y vos podés hacer lo que se te antoje, con ese mandato que te doy”. Aquí debíamos estar haciendo una evaluación política permanente. Los informes de gobierno deberían estar chocados con lo que prometieron en las plazas públicas. En las plazas públicas se promete una cosa y se hace otra en nombre de la coyuntura, en nombre de la armonía social, en nombre de cualquier cosa. Me parece que están alienando la política. La política se necesita en la sociedad. El político debe ser también un portavoz de ética, un portador de verdad, no únicamente un vendedor de ilusiones . Esa es una de las cosas por las cuales le dicen a uno “venga a la televisión, vaya a la radio”, porque el político debe vender ilusiones. No. ¡El político debe vender soluciones, no solamente ilusiones! Debe tener sus propias ilusiones, pero debe vender sobre todo soluciones. Y no estamos vendiendo soluciones . |
| Pregunta:
Usted fue Ministro de Planificación y la derecha acusa al gobierno sandinista
de ser el responsable de la enorme deuda externa del país, que en algún
momento sumó más de 10 mil millones de dólares... |
| Modesto: Efectivamente, quedó una deuda alta; pero, lo que se les olvida es que ahí estaba incluida la deuda que dejó el somocismo. Una deuda dura , incluso, que tuvo que renegociarse en unos términos que fueron además determinados por la fuerza política que en ese momento tenían los gobernantes nicaragüenses. Tenía una base de 1.800 millones y no sé en cuánto se fue convirtiendo con los intereses y demás condiciones. Lo segundo es que la deuda que nosotros adquirimos fue una deuda gubernamental, oficial, una deuda política . Y tan deuda política es, que esa fue la parte más fácil para negociar para el gobierno de Violeta de Chamorro. Lo que ahora está agravando la situación es que se vino adquiriendo una nueva deuda bancaria , con organismos como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo… Son deudas privadas de Bancos, éso es lo que ha endurecido la deuda. Y por éso es difícil alcanzar la Iniciativa para Países Pobres Altamente Endeudados (HIPC, por sus siglas en inglés), porque ya no es una deuda con los gobiernos, como en el caso de nosotros. Han quedado sólo remanentes de algunas deudas que dejamos nosotros, por ejemplo, la que se dejó con Rusia, porque el grueso ya fue condonado; pero, deudas por algunos préstamos en efectivo sólo dejamos 80 ó 120 millones de dólares. Éso se ha endurecido. Lo que hace difícil esta deuda actual es lo que después han entregado los nuevos proveedores de capital. Se habla mucho de la deuda, pero no se habla de los daños que causó la agresión norteamericana, en la cual se embarcaron muchos nacionales con la contrarrevolución (digo embarque, porque muchos campesinos ahora reniegan de haber participado en las filas de la llamada Resistencia) . En un juicio limpio, en la Corte Internacional de Justicia, de La Haya, se demostró que la destrucción que había hecho los Estados Unidos sobre Nicaragua, la guerra de agresión encabezada por los Estados Unidos, es mucho mayor que la deuda adquirida: fueron 17.300 millones de dólares lo que otorgó la Corte como indemnización a Nicaragua. Y de éso no se habla. Una de las peores decisiones que tomó el gobierno de doña Violeta de Chamorro (1990-1997) –a la cual personalmente admiro y quiero– fue renunciar a esa indemnización ordenada por la Corte. Éso para mí fue de lo más desacertado. ¿Para qué? Para buscar las comodidades con el gobierno gringo, como que si ése es el que nos había salvado. Creo que, desde ese tutelaje, este país está en peores condiciones. Creo que la actitud altiva, con la altivez que nace del orgullo de tener un país soberano, era donde nacía nuestra ventaja. Ahora, ¿qué ventajas tenemos? Estamos absolutamente indefensos, por la actitud política servil del gobierno actual. Ahora, dicen algunos del Partido Liberal Constitucionalista que era mejor presidente Adolfo Díaz (el títere impuesto por los marinos norteamericanos, en 1909) que este gobierno. Y no creo que lo digan por bronca, sino porque ahora vienen los emisarios de Estados Unidos a dar el diktat: «usted (Arnoldo Alemán) no debe gobernar, el otro (Daniel Ortega) no debe participar». Independientemente de mi opinión personal, creo que éso es decisión de nosotros. Pero, es así como te lo dicen. Lo mismo es con la intención de aprobar reformas a la Ley de Carrera Judicial, que son discriminatorias de los nicaragüenses. Si se admiten, aquí vamos a entrar en broncas de otro tipo. Éso no se puede admitir, independientemente que esté en desacuerdo con lo que se hace en los tribunales, con el tráfico de la justicia que alguno haga (éso puede ser un error del momento, un defecto del momento), pero lo que deben ser las reglas generales de la sociedad, no pueden ser discriminatorias para nadie. Usted puede discriminar al fascismo, pero usted no puede, en nombre de la lucha contra el fascismo, violar derechos ciudadanos. Usted no puede hacer éso. Éso para mí son los elementos éticos y de una moral necesaria en el ejercicio de la política. Lo de la HIPC se anuncia con bombos y platillos, pero soy escéptico para su realización. Y soy escéptico, no porque como sandinista crea que es negativo todo lo que procede de la iniciativa norteamericana y de los organismos financieros internacionales, no, no es por éso, sino porque el capitalismo a nivel mundial ha llevado a países –así como lleva a los ciudadanos– al empobrecimiento total; ha llevado a una cantidad de países, que antes se denominaban Tercer Mundo , a una pobreza de tal extremo, que son incapaces de cumplir con los compromisos financieros internacionales. Creo que ningún país, ningún pueblo que se llame y quiera ser digno, va a estar adquiriendo deuda para no pagar, para después andar con el cepillo, como se dice, en las distintas ventanillas del mundo entero para que le condonen o le perdonen deudas, sino que nos han llevado a un estado prácticamente de postración económica. Pero, éso no solamente le pasa a Nicaragua. En América Latina, sólo Bolivia ha logrado la condonación de la deuda; pero después le han puesto parámetros imposibles: no le dan dinero, hasta que no cumpla tales condiciones. |
| Pregunta:
Según muchos economistas, desde hace 3 ó 4 años atrás venimos recibiendo
el beneficio de no pagar la HIPC, y esa plata se destina supuestamente
a combatir la pobreza; pero resulta que esa plata no llega a quienes la
necesitan. Nos dicen que combatir la pobreza no solamente es ir y dar
trabajo a la gente que lo necesita y que tenga su sustento, sino también
significa que se debe mantener las reservas en el Banco Central. Pero,
a la gente ¿qué le interesan las reservas del Banco Central? |
| Modesto: No hay duda de que los balances macroeconómicos son necesarios. Es decir, no se puede vivir despilfarrando recursos. Y, en ese sentido, las reservas son importantes, pero no son un fin en sí. Si algo nos recuerda precisamente la Economía es que el objeto de la economía es el hombre, es la gente. Pero, lo que pasa es que en una sociedad como la que tenemos hay algunos que aprovechan éso. Aquí el sistema bancario privado se ha aprovechado de ese balance. Algunos estudiosos comienzan a decir que la inflación es buena, siempre y cuando adquiera la disciplina de saber hasta dónde llegar. Como estamos tan endeudados, los recursos no dan, entonces hasta inventamos figuras políticas, como la de cancelar las elecciones municipales. Cuando usted tenga claros sus objetivos, entonces va a tener menos ilusiones ópticas, fantasmas que se le presentan en el camino. La vida política está llena de fantasmas, pero si usted tiene claros sus objetivos, usted marcha al ritmo de «camino largo, paso corto». Por ejemplo: el presupuesto se nos dispara, construimos instituciones, aprobamos leyes. Me da la impresión que muchos creen que haciendo más y más reglamentos en la sociedad podemos resolver los problemas que están en la base material de la sociedad, vale decir en las posibilidades que tienen los hombres y mujeres que trabajan y los recursos que tenemos en el país. Ahora, por ejemplo, a mí me preocupa que si ya se privatizó la electricidad, se privatizó la salud, nos van a privatizar el agua. Porque, sin empleo no sé cómo los pobres se van a bañar y cómo van a tomar agua, porque no van a tener derecho ni de ir al río. Literalmente éso pasa: cuando una transnacional se hace dueña, por ejemplo, del lago artificial de Apanás, en Jinotega, esos pasos se vuelven prohibitivos y, entonces, el poder local va a tener que pelear mucho por una decisión que tomó el poder central. Entonces, yo debo regresar a la pregunta diciendo: bueno, los balances macroeconómicos son necesarios, pero no en la estricta regla de tres que lo colocan. Podrían hacer una programación que flexibilice –por ejemplo– la inversión pública y dejar esos salarios y todos esos beneficios ofensivos que tienen los altos cargos públicos. Aquí ser empleado público es vivir de privilegio en este país, es poseer patente para hacer muchas cosas y un buen salario. ¿Y de dónde salen esos recursos? Aquí hay gente, trabajadores del servicio público muy necesarios, y, sin embargo, se les paga muy mal; por ejemplo, a los maestros. ¿Qué estímulo tiene un ciudadano para ser maestro? Me aventuraría a decir que me meto a una Normal para ser maestro, pero si tengo otra posibilidad de salirme de ahí lo haré, porque ni siquiera se asegura trabajo a la masa de maestros que egresan ya que no hay presupuesto para más escuelas. A veces se llenan la boca los gobernantes diciendo el número de aulas que han construido, el número de aulas que han reparado, pero no dicen la cantidad de estudiantes que no ingresan y de jóvenes que desertan. Y lo mismo pasa en la universidad. A veces comparamos –lo cual me parece una obscenidad– un presupuesto que le damos a tantas personas y se divide la cantidad entre el número de estudiantes que están en las universidades públicas para justificar que se les da más que suficiente, cuando en realidad éso es una verdadera miseria. Actualmente, calificar a un trabajador, digámoslo así, a un técnico, a un especialista para colocarlo en las cadenas de producción modernas, cuesta una enorme cantidad de dinero. Estados Unidos se lleva las pocas inversiones en recursos humanos que hacen estos países con gran esfuerzo, para que sus ciudadanos sean altamente calificados, y les vayan a servir allá en forma barata. Y los trabajadores que también hay en los EE UU, como también se han privatizado cosas, pagan aún más para calificarse, porque son sustituidos por estos trabajadores nuestros, que les costó tres, cuatro pelos de la cabeza y muchas cosas del cuerpo a su propia familia para calificarlos. Llegan allá y son fuerza de trabajo barata. Aquí ¿qué es lo que estamos haciendo? Cuando los ciudadanos de un país no van a la escuela, el resultado también es que se pierde cultura, se pierde sensibilidad social. No solamente los nicaragüenses ven a Estados Unidos como el paraíso hacia el cual fugarse con todos los riesgos. Por éso es que se da todo ese tráfico de chinitos, suramericanos, nicaragüenses, hechos una sola macoya (masa, grupo) buscando los EE.UU. Y sucede que los trabajadores de los EE.UU. ya se sienten amenazados por esa inmigración masiva. Dos millones de trabajadores son los que han ingresado en los últimos años a los EE.UU. Se habla de éso como una cifra fantástica y no se habla lo que les queda a ellos en beneficio de la explotación de esa fuerza de trabajo, porque los que llegan son los mejores trabajadores de estos países. En mi opinión, la política asistencialista debe ser abandonada. Creo que éso debe ir siendo desplazado. No puede ser de un solo tajo, pero debe ser desplazada y sustituida por verdaderas políticas de desarrollo humano: la escuela, la salud, la prevención, la oportunidad de trabajo, etc. Éso es lo que hace la fortaleza de una sociedad. Una sociedad que no trabaja es una sociedad en la indigencia total. |
| Pregunta:
Una de las últimas amenazas de Estados Unidos es que, si no se cumple
con sus órdenes, Nicaragua queda fuera del Tratado de Libre Comercio de
Centro América con ese país. ¿Cuál es su opinión sobre el TLC? |
| Modesto: No hablo con una carga de verdad absoluta, porque en algún tiempo de mí se dijo que esta forma de pensar se origina en el dogmatismo que acarreo por mi formación marxista y debo adelantar que esa formación es la que me permite ser y ver las cosas de esta manera. Primero, el capitalismo tiene una enorme contradicción en este momento: crece con una productividad fantástica, y los Estados Unidos lo hace, pero no genera trabajo. Generan a nivel global unos enormes acumulados de riqueza, pero no distribuyen. Ahora se aumenta la tecnología y esa tecnología no dice “hay más trabajo”. Necesitan abrir las barreras del mercado, pero entran las compañías con mayor capacidad y desplazan a las chiquitas y no les preocupa que queden los trabajadores afuera, los empresarios quebrados, etc. No, éso no les importa. Lo que les importa es que continúen irracionalmente avanzando el desarrollo, la formación de capital, la productividad, y, garantizar que no cambien. Lo puede tener un régimen fuerte…, y, finalmente, cuando los personeros de esa sociedad se acomodan ahí, hacen exactamente lo que hacen los otros, las otras irracionalidades que desde los Estados Unidos o desde el Japón se pueden originar. El sistema echa agua por todos lados, el casco se siente crujir y aunque todos estamos en el mismo barco no encontramos formas para saltar de él. Otros, embobados por el boato en que viven, sólo escuchan las melodías del salón donde bailan hasta caer cansados. La historia del capitalismo está signada, además, por las luchas de masas embravecidas por la desesperación, la miseria y la intuición histórica de que algo mejor existe. Ayer fue la idea socialista, la utopía, el comunismo. El cristianismo perdió el rumbo que Jesús le dio y con las sectas coadyuvó a la realización del estadio actual. Economistas del sistema con mucho prestigio, como Jeffrey D. Sachs o Joseph Stiglitz, están adelantando dos problemas como ejes de un todo: pobreza y medio ambiente, amarrados a otro factor: el demográfico . Éste es el mismo fenómeno que estudió Ernest Mandel y hoy marcha enrarecido a velocidad espeluznante. No obstante, no percibo que estemos viviendo en los bordes de la crisis última del sistema para alcanzar la mutación hacia otro que contenga las soluciones que nos imaginamos deben ser. Sin embargo, no tengo la menor duda que estamos en la obligación de esbozar soluciones prácticas que enfrenten los problemas indicados por Sachs: “la pobreza, la falta de acceso a agua potable y servicios sanitarios, la vulnerabilidad a la enfermedad y el cambio climático”. Stiglitz, por ejemplo, está preocupado por la “prosperidad” en la que vive la corrupción, tanto pública como privada, es decir, la ley como norma social se ha envejecido y no cumple el papel por la cual fue adoptada en la historia. Hammurabi, aquél rey de Babilonia de casi dos siglos antes de nuestra era, parece que quisiera saltar de los fondos del tiempo para emprender una reforma nueva. Todo el estamento subjetivo del sistema parece estar pudriéndose aceleradamente. El Tratado Internacional que levantan las Naciones Unidas para atacar los delitos originados en la corrupción social del sistema son –a mi entender– parches tardíos a un mal que inestabiliza al sistema, haciendo que el armónico social sostenido por el Estado, como invento represivo de la historia, sea cada día menos efectivo. Me animo a señalar estas cosas, teniendo en cuenta que la mayoría de los medios de comunicación nacionales propagan la idea que la crítica política no debe de insistir en el señalamiento del Imperialismo como causa de los males que nos aquejan a los nicas y a los habitantes del Sur . La responsabilidad de Estados Unidos es proporcional al papel histórico que ha jugado en la propagación de un modelo económico social que no ha progresado en la dirección que propusieron los fundadores de esa potencia de origen ex colonial. Las fuerzas desatadas a lo largo de la historia por los grupos de poder en los Estados Unidos de América, se sienten a lo largo de los últimos 100 años y pauta características nuevas en los últimos 50. Otro ejemplo de la crisis es el Tratado de Kioto. Rusia acaba de decidir no suscribirlo. Y no lo suscribe porque los gobernantes de allí, Putin y su pandilla, afirman que tal cual está el Tratado de Kioto, el efecto invernadero, el efecto sobre el clima, los enormes desastres que se están produciendo a nivel mundial, no son problemas. Para Rusia, su problema fundamental es su propio desarrollo, que su economía camine. Y tal cual están esos textos, dice Putin, “eso me impide caminar”. Estados Unidos tampoco firma el Tratado de Kioto, es un gran país proteccionista que dice: no hagan lo que decimos, hagan lo que hacemos, Cuando necesitan protección, se protegen; y, cuando mandan liberalización, atropellan. Se habla de internacionalismo, se habla de globalización, etc. Creo que lo que nosotros tenemos es un desenfoque actualmente de nuestros problemas. Aquí el gobierno dice que no, que el mundo ya se abrió y que debemos de cambiar y colocarnos en los términos del mundo, ¡pero no protegemos nuestros intereses! En todas las encuestas, la gente dice que no conoce el TLC y también hay un claro rechazo al injerencismo norteamericano. Y no son accidentes esas encuestas. Cuando le preguntan al pueblo sencillo qué es lo que opina sobre, por ejemplo, los misiles tierra-aire del Ejército, los Sam-7. ¿Qué es lo que opinan? “No, no los destruyan, son de nosotros”. Pero, como nos han enseñado a decir toma y daca, dicen también “¿a cambio de qué? Y muy pronto, “pero es que si nosotros hacemos tal o cual cosa el resultado será que no nos beneficiarán los Estados Unidos”. Estamos actuando como que si fuéramos un Condado de los EE.UU. Ni siquiera un protectorado de los EE.UU., estamos hablando como si fuéramos un Condado, porque somos un país pequeño que estamos ansiosos de que llegue el presupuesto federal a nuestras casas y con esa plata vamos a resolver nuestra situación. La raíz de todas estas cosas que están sucediendo es el desenfoque de nación. Los trabajos de Hércules son pocos, casi nada, y nos van a seguir imponiendo una y más condiciones, porque ahora están haciendo de rectores políticos en nuestro país . Ya recetan cuál es la conducta del Partido Liberal, cuál es la conducta del FSLN, cuál es la conducta del Partido Conservador y cuál es la conducta de cada una de las organizaciones. Aquí hay un montaje de un grupo político de ultraderecha que hay en los EEUU y los funcionarios que están aquí se sienten plenamente respaldados. Creo que ahora sí hay transacciones políticas a velocidad de Internet y están corrigiendo estilos. Y fíjense lo más triste de todo ésto: Los partidos políticos, lo primero que dicen –por ejemplo– es “no tenemos dinero para hacer tal cosa”; a partir de ahí se comienza a generar una cultura de dependencia. Pero, si van a dar un paso que parece que puede disgustar a un tercero, entonces arrancan para la Embajada Americana, arrancan para la Embajada del Japón, arrancan para el Club de donantes, como si las decisiones dependen de ellos. Yo debo cortesía y mantener esa comunicación, pero las decisiones son mías, siempre que estén basadas en el interés nacional. Pero, por el otro lado, no es con un lenguaje a ultranza y demagógico que usted va a resolver las cuestiones. Aquí, por ejemplo, los agricultores ven una amenaza clara en el TLC y usted dice que va a protegerlos, pero le da a los negociadores una discrecionalidad formidable que, después, a base de golpes que se han recibido, la llamada sociedad civil dice: “señores, necesitamos información”. Los organismos internacionales dicen: “que participen estos señores como escuchas”. Y hay incluso dirigentes políticos que cuestionan aquí a la sociedad civil. ¿Quién ha elegido a la sociedad civil? ¡Esas son las libertades elementales de los ciudadanos! Y cuando se tiene alguna versión de creer que solamente el que es electo tiene libertades, conviene que se revise la Constitución . La gente tiene derecho, y más todavía: tiene el derecho de participar y de resolver como ciudadanos para que estas cosas no siga sucediendo. |