Análisis de la Actualidad

Estudios de la Coyuntura

– Abril de 2005–

 

 

La crisis de Nicaragua

 

Por Equipo de Justicia Económica Global
Centro de Estudios Internacionales


«hay una patria más grande de la que nos da bandera»  
Subcomandante Marcos

 

     La crisis que atraviesa Nicaragua es el resultado de factores tanto externos como internos.


    Externos, porque al igual que el resto del mundo y especialmente, a los países “no petroleros”, le afecta fuertemente el alza de los precios en el mercado mundial.


   Internos, porque este problema internacional agudiza las dificultades locales: problemas estructurales, contaminados por los intereses partidarios y personales de grupos políticos y económicos.
 
     El detonante de la crisis  fue el intento de subir la tarifa del transporte urbano en Managua en 20%, de 2.50 a 3.00 córdobas, afectando a los sectores populares (trabajadores, estudiantes, desempleados, amas de casa, etc.).


     La gran solución del gobierno fue aumentar 15% el salario mínimo de los trabajadores estatales. Pero sucede que solamente 1/3 de la población nicaragüense que tiene algún empleo, trabaja  directamente para el estado. Para el resto la propuesta gubernamental es aceptar y aguantar.

     Como ejemplo: para la trabajadora de una maquila de la zona franca nicaragüense, con un salario base promedio de 1,200 córdobas (y suponiendo que utiliza sólo una ruta para llegar a su puesto de trabajo), el costo de transporte supondrá el 12 % de su salario. Si esta persona tiene que utilizar dos buses, el costo se eleva hasta 24% de su salario…
 
     La crisis


     En las últimas dos semanas la capital se ha visto envuelta en manifestaciones y enfrentamientos entre diversos sectores. Estudiantes quemando unidades de transporte, transportistas atacando a estudiantes, enfrentamientos de ambos sectores con la policía, barricadas en las calles levantadas por grupos de pobladores, las llantas quemándose en los barrios populosos de Managua en signo de apoyo de los pobladores a las protestas. Marchas y manifestaciones, organizadas y espontáneas…
 
      Esto ha generado una inestabilidad social, económica, comercial y política, trastocando la rutina del país: no hay buses, están suspendidas las clases, las jornadas de vacunaciones, se ha reducido la jornada laboral, etc.
 
      El problema estructural


      Nicaragua tiene una economía dependiente del petróleo. Primero, la circulación de todo el transporte se realiza a partir de los derivados del petróleo. Segundo, la generación de energía eléctrica depende en más de un 80% del petróleo.
        
      Esta situación encarece directamente los costos de:


• transporte, urbano e interurbano;
• energía eléctrica;
• servicios públicos, como el agua potable;
• productos de la canasta básica, tanto su producción como distribución;


      Además del desempleo masivo existente, la mayoría de las personas que tienen un trabajo deben ingeniárselas para sobrevivir (la mayoría con otros familiares a cargo) con un salario que no ha tenido aumento significativo en los últimos diez años y que, sumado al deslizamiento de la moneda, no cubre los 53 productos de la canasta básica.
 
      Agravantes de la crisis:


      a) Relación Ejecutivo - Legislativo


      El enfrentamiento permanente entre los poderes Ejecutivo y Legislativo por el control de las instituciones del Estado, hacen que la crisis se agrave aún más, pues ni el Ejecutivo, ni los gobiernos municipales, controlados por el Legislativo, han asumido sus responsabilidades ante esta situación. Han politizado el problema, lanzándose acusaciones sobre quien tiene la responsabilidad, sin proponer ninguna salida viable. Los alcaldes demandaron la renuncia al presidente por incapaz. El presidente se negó y los acuso de obedecer al FSLN.
 
      Los principales actores políticos: el presidente y sus ministros, los dirigentes de los dos principales partidos del país, PLC y FSLN,  y los  gobiernos municipales están utilizando la crisis con el fin de obtener ventajas en sus negociaciones políticas relacionadas con las reparticiones de cargos, como el «Instituto de la Propiedad» entre otros.
El interés por estos nombramientos se debe a las ansias de mantener sus cuotas de poder e influencia en este país, así como conservar intactos sus intereses personales y de sus respectivos grupos.


      La mayor confrontación e incertidumbre la genera la Resolución de la Corte Centroamericana de Justicia de rechazar las reformas constitucionales aprobadas por el Legislativo, ubicando a Nicaragua en una inercia y anarquía institucional.
 
      b) Crisis del PLC y el FSLN


     – FSLN:


    Tratando de opacar la división interna y el surgimiento de una expresión política, organizada desde el Sandinismo Amplio; cada vez más limitado el respaldo social a su convocatoria partidaria; la  falta de reconocimiento de algunos sectores sociales y el creciente rechazo de su propia militancia al verticalismo y cinismo de sus líderes; su desgaste político, obligan al FSLN a replantear su estrategia de vinculación y de interlocución como representante y vocero de los sectores sociales.


    Esto se revela en su patrocinio encubierto de la crisis a través de la Alcaldía de Managua. Los cálculos políticos electorales están en desgastar al gobierno, promover caos social que den condiciones para presentarse como solucionador de la crisis y la alternativa electoral para el 2006.
 
    – PLC:


    El afán de liberar a cualquier costo a su líder, Arnoldo Alemán, condenado a 20 años por corrupción, ha desencadenado efectos muy similares a los de sus adversarios políticos: divisiones internas, surgimiento de nuevo liderazgo, disminución  de la  influencia social y política y entrega al FSLN de grandes cuotas de poder a cambio de su respaldo para liberar a Alemán mediante amnistía.
 
    Esta situación tiene empantanado y enfrentado al partido contra el Gobierno, por lo tanto no logran consensuar una agenda gubernamental que contribuya a encauzar los destinos del país.


 
   Aunque teóricamente existía un «DIALOGO NACIONAL TRIPARTITO» (Gobierno – FSLN – PLC), para abordar diversos temas de interés nacional, éste siempre carecía  de legitimidad, pues, sus compromisos y acuerdos constantemente son incumplidos por todas las partes involucradas; además, los temas abordados no son los problemas candentes de la sociedad nicaragüense.
 
    Conclusiones


     En esta crisis los tres actores principales (Gobierno – FSLN – PLC) están haciendo cálculos que les den ventajas para las elecciones del 2006, procurando el mayor desgaste político a sus respectivos adversarios y no se ven muy interesados en una solución REAL de la crisis.


    Al mismo tiempo, los sectores en protesta (transportistas, estudiantes, pobladores) no tienen capacidad de presentar propuestas de vías de solución, aludiendo que esta es la responsabilidad del gobierno.
 
    Esta crisis representa traslado de la carga impositiva y de costos a la población y no encontrar solución en este momento sentaría las bases para desencadenar una dinámica alcista de todos los servicios y productos básicos, insostenible para la población.
 
     La inconformidad de los sectores sociales expresada en las protestas es válida y oportuna, por cuanto estamos frente a la pérdida de derechos constitucionales y humanos, un desenfreno de la violencia estructural, orfandad y desprotección gubernamental; es justa, pues el gobierno como siempre sigue con la lógica de obrar en beneficio de las corporaciones y transnacionales, monopolios petroleros, y la oligarquía nacional.

    Es cierto que las protestas pacíficas, a las que tanto llaman los voceros de la supuesta democracia, serían una forma más humana y civilizada de expresar el descontento, pero desgraciadamente, en los países de América Latina nadie les hace caso. El ejemplo más reciente, los compañeros afectados por el nemagón, que ya hace dos meses están en protesta permanente, muriendo a vista y paciencia tanto del Ejecutivo como del Legislativo.


    Pero, en la forma como se ha desarrollado hasta ahora, tampoco es la mejor.  No se puede ganar las demandas sociales sólo con la indignación desbordada. Además, en los últimos días ya ni se ocultaba que los representantes de los gremios involucrados en el conflicto estaban orientados por los dirigentes del FSLN, por tanto, la mayoría de los pobladores, afectados directamente por la crisis, están observando la lucha de lejos.
 
     Sugerencias en busca de las soluciones


     Hoy más que nunca urge la concertación nacional con todos los sectores que dinamizan la economía del país, más allá de los intereses particulares y partidistas. La gente debe tomar conciencia y apropiarse de las demandas de forma organizada. En este sentido hay mucho que hacer para las organizaciones sociales.


     La solución a este problema no es única ni puntual, que consiste en un conjunto de medidas y se implementa a corto, mediano y largo plazo y de manera constante. Entre ellas:

– Obligar a los banqueros y al gobierno renegociar la deuda pública interna que permita liberar recursos necesarios para enfrentar la crisis.

– Exigir a las instituciones de cooperación internacional, en particular al Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo, la flexibilización de las condiciones impuestas en sus programas de cooperación y de crédito, a fin de ofrecer al país la oportunidad de afrontar los impactos de la crisis.

– Nuevas fuentes de adquisición de petróleo.

– Nuevas formas de generación de energía eléctrica, responsabilidad tanto de alcaldías, gobiernos regionales como del ejecutivo, pero que no la han considerado prioritaria.

– Implementación de la política y la cultura de ahorro y uso racional de los recursos, tanto en las empresas estatales y privadas, como en la población, incluyendo esta propuesta como punto del Programa Económico (medida que esta dando resultados en muchos países del mundo).

 

Elaborado por el Equipo de Justicia Económica Global
Centro de Estudios Internacionales
Managua, Nicaragua,
Abril, 2005