«hay
una patria más
grande de la que nos da bandera»
Subcomandante Marcos
La
crisis que atraviesa Nicaragua es el resultado de factores tanto externos
como internos.
Externos, porque al igual que el resto del mundo
y especialmente, a los países “no petroleros”, le
afecta fuertemente el alza de los precios en el mercado mundial.
Internos, porque este problema internacional agudiza
las dificultades locales: problemas estructurales, contaminados por
los intereses partidarios y personales de grupos políticos y
económicos.
El detonante de
la crisis fue el intento de subir
la tarifa del transporte urbano en Managua en 20%, de 2.50 a 3.00 córdobas,
afectando a los sectores populares (trabajadores, estudiantes, desempleados,
amas de casa, etc.).
La gran solución del gobierno fue aumentar
15% el salario mínimo
de los trabajadores estatales. Pero sucede que solamente
1/3 de la población nicaragüense que tiene algún
empleo, trabaja directamente
para el estado. Para el resto la propuesta gubernamental es
aceptar y aguantar.
Como
ejemplo: para la trabajadora de una maquila de la zona franca nicaragüense,
con un salario base promedio de 1,200 córdobas
(y suponiendo que utiliza sólo una ruta para llegar
a su puesto de trabajo), el costo de transporte supondrá el
12 % de su salario. Si esta persona tiene que utilizar
dos buses, el costo se eleva hasta 24% de su salario…
La crisis
En las últimas dos semanas la capital se ha
visto envuelta en manifestaciones y enfrentamientos entre diversos sectores.
Estudiantes quemando unidades de transporte, transportistas atacando a estudiantes,
enfrentamientos de ambos sectores con la policía, barricadas en las
calles levantadas por grupos de pobladores, las llantas quemándose
en los barrios populosos de Managua en signo de apoyo
de los pobladores a las protestas. Marchas y manifestaciones,
organizadas y espontáneas…
Esto ha generado una inestabilidad social, económica,
comercial y política, trastocando la rutina del país:
no hay buses, están suspendidas las clases, las
jornadas de vacunaciones, se ha reducido la jornada laboral,
etc.
El problema estructural
Nicaragua tiene una economía dependiente
del petróleo.
Primero, la
circulación de todo el transporte se realiza
a partir de los derivados del petróleo. Segundo,
la generación
de energía eléctrica
depende en más de un 80% del petróleo.
Esta situación encarece directamente
los costos de:
• transporte, urbano e interurbano;
• energía eléctrica;
• servicios públicos, como el agua potable;
• productos de la canasta básica, tanto su producción como
distribución;
Además del desempleo masivo existente,
la mayoría
de las personas que tienen un trabajo deben ingeniárselas
para sobrevivir (la mayoría con otros familiares a cargo)
con un salario que no ha tenido aumento significativo en los últimos
diez años y que,
sumado al deslizamiento de la moneda, no cubre los 53 productos
de la canasta básica.
Agravantes de la crisis:
a) Relación Ejecutivo - Legislativo
El enfrentamiento permanente entre los poderes
Ejecutivo y Legislativo por el control de las instituciones del Estado, hacen
que la crisis se agrave aún más, pues ni el Ejecutivo, ni los gobiernos
municipales, controlados por el Legislativo, han asumido sus responsabilidades
ante esta situación. Han politizado
el problema, lanzándose acusaciones sobre
quien tiene la responsabilidad, sin proponer ninguna
salida viable. Los alcaldes demandaron la renuncia
al presidente por incapaz. El presidente se negó y
los acuso de obedecer al FSLN.
Los principales actores políticos: el
presidente y sus ministros, los dirigentes de los dos principales partidos
del país,
PLC y FSLN, y
los gobiernos municipales están utilizando
la crisis con el fin de obtener ventajas en sus
negociaciones políticas
relacionadas con las reparticiones de cargos, como
el «Instituto
de la Propiedad» entre
otros.
El interés por estos nombramientos se debe a las ansias de mantener
sus cuotas de poder e influencia en este país,
así como
conservar intactos sus intereses personales y de
sus respectivos grupos.
La mayor confrontación e incertidumbre
la genera la Resolución
de la Corte Centroamericana de Justicia de rechazar
las reformas constitucionales aprobadas por el Legislativo, ubicando a Nicaragua
en una inercia y anarquía
institucional.
b) Crisis del PLC y el FSLN
– FSLN:
Tratando de opacar la división interna y el
surgimiento de una expresión
política, organizada desde el Sandinismo
Amplio; cada vez más limitado el respaldo
social a su convocatoria partidaria; la falta
de reconocimiento de algunos sectores sociales
y el creciente rechazo de su propia militancia
al verticalismo y cinismo de sus líderes;
su desgaste político,
obligan al FSLN a replantear su estrategia
de vinculación
y de interlocución
como representante y vocero de los sectores
sociales.
Esto se revela en su patrocinio encubierto
de la crisis a través
de la Alcaldía de Managua. Los cálculos
políticos electorales están
en desgastar al gobierno, promover caos
social que den condiciones para presentarse como
solucionador de la crisis y la alternativa electoral
para el 2006.
– PLC:
El afán de liberar a cualquier costo a su
líder,
Arnoldo Alemán,
condenado a 20 años por corrupción,
ha desencadenado efectos muy similares
a los de sus adversarios políticos:
divisiones internas, surgimiento de nuevo
liderazgo, disminución de
la influencia social y
política y entrega al FSLN de
grandes cuotas de poder a cambio de su
respaldo para liberar a Alemán
mediante amnistía.
Esta situación tiene empantanado y enfrentado
al partido contra el Gobierno, por lo tanto no logran consensuar una agenda
gubernamental que contribuya a encauzar los destinos del país.
Aunque teóricamente existía un «DIALOGO NACIONAL
TRIPARTITO» (Gobierno – FSLN – PLC),
para abordar diversos temas de interés
nacional, éste siempre carecía de
legitimidad, pues, sus compromisos
y acuerdos constantemente son incumplidos
por todas las partes involucradas;
además,
los temas abordados no son los problemas
candentes de la sociedad nicaragüense.
Conclusiones
En esta crisis los tres actores principales (Gobierno – FSLN – PLC)
están haciendo cálculos
que les den ventajas para las elecciones
del 2006, procurando el mayor desgaste
político
a sus respectivos adversarios y no
se ven muy interesados en una solución
REAL de la crisis.
Al mismo tiempo, los sectores en
protesta (transportistas, estudiantes,
pobladores) no tienen capacidad de
presentar propuestas de vías de solución,
aludiendo que esta es la responsabilidad
del gobierno.
Esta crisis representa traslado de
la carga impositiva y de costos a la población
y no encontrar solución
en este momento sentaría
las bases para desencadenar una
dinámica alcista de todos
los servicios y productos básicos,
insostenible para la población.
La inconformidad de los sectores sociales expresada
en las protestas es válida y oportuna, por cuanto estamos frente
a la pérdida de derechos constitucionales y humanos, un desenfreno de
la violencia estructural, orfandad y desprotección
gubernamental; es justa, pues
el gobierno como siempre sigue con la lógica
de obrar en beneficio de las corporaciones
y transnacionales, monopolios
petroleros, y la oligarquía
nacional.
Es
cierto que las protestas pacíficas, a las que tanto llaman
los voceros de la supuesta
democracia, serían una forma más humana y
civilizada de expresar el descontento,
pero desgraciadamente, en los países de América Latina nadie
les hace caso. El ejemplo más reciente, los
compañeros
afectados por el nemagón,
que ya hace dos meses están
en protesta permanente, muriendo
a vista y paciencia tanto del
Ejecutivo como del Legislativo.
Pero, en la forma como se ha
desarrollado hasta ahora, tampoco
es la mejor. No
se puede ganar las demandas
sociales sólo con la indignación
desbordada. Además,
en los últimos días
ya ni se ocultaba que los
representantes de los gremios
involucrados en el conflicto
estaban orientados por
los dirigentes del FSLN,
por tanto, la mayoría
de los pobladores, afectados
directamente por la crisis,
están
observando la lucha de lejos.
Sugerencias en busca de las soluciones
Hoy más que nunca urge la concertación
nacional con todos los sectores que dinamizan la economía del país,
más
allá de
los intereses particulares
y partidistas. La gente debe tomar conciencia
y apropiarse de las demandas de forma
organizada. En este sentido hay mucho
que hacer para las organizaciones sociales.
La solución a este problema no es única
ni puntual, que consiste en un conjunto de
medidas y se implementa a corto, mediano y largo plazo y de manera constante.
Entre ellas:
– Obligar
a los banqueros y al gobierno renegociar
la deuda pública
interna
que permita liberar recursos necesarios para
enfrentar
la crisis.
– Exigir
a las instituciones de cooperación internacional, en particular al
Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo,
la flexibilización
de las condiciones impuestas en sus programas de cooperación y de
crédito,
a fin de ofrecer al país la oportunidad de afrontar los impactos
de la crisis.
– Nuevas
fuentes de adquisición de petróleo.
– Nuevas
formas de generación de energía eléctrica, responsabilidad
tanto de alcaldías, gobiernos regionales como del ejecutivo, pero
que no la han considerado prioritaria.
– Implementación
de la política y la cultura de ahorro y uso racional de los recursos,
tanto en las empresas estatales y privadas, como en la población,
incluyendo esta propuesta como punto del Programa Económico (medida
que esta dando resultados en muchos países del mundo).
Elaborado por el
Equipo de Justicia Económica Global
Centro de Estudios Internacionales
Managua, Nicaragua,
Abril, 2005