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Evaluaciones del asesinato de Carlos José Guadamuz y de sus consecuencias sociopolíticas:
 

Guadamuz, algo más que un político controversial.

Por Julio López Campos.

(Trascripción de su programa «Causa y Efecto», de Radio La Primerísima, audición del miércoles 11 de febrero de 2004).

 

     La verdad es que conocimos a Guadamuz desde hace muchísimos años. Desde que Carlos hacía sus estudios de Primaria allá en el Colegio Bautista, hace muchísimo tiempo. Y quisiera comenzar expresando a su familia, a su esposa, a sus hijos, y muy particularmente a Carlitos, a Carlos Guadamuz junior, de manera particular a él, nuestros sentimientos sinceros de solidaridad en estos momentos tan difíciles y tan duros para ellos.

     Quisiera ubicarme frente a este brutal y abominable asesinato porque es un asesinato, no como dijera de manera desafortunada, inapropiada, el coordinador de la bancada del Frente Sandinista, Edwin Castro, que usó la palabra “ajusticiamiento”. Quisiera decir que cuando uno conoce a alguien como Carlos Guadamuz y su vida termina en este terrible contexto y vuelto aún más duro por las circunstancias que hicieron que fuesen filmados todos esos momentos, su hijo Selim, realmente en circunstancias muy dolorosas, horrendas…

      Quisiera recordar algunas cosas que es importante recordar en el caso de Carlos Guadamuz.

      Allá al comienzo de los años 60 en Nicaragua, cuando la dictadura somocista era una fortaleza inexpugnable, cuando se pensaba que tendríamos dictadura para siempre y cuando la mayoría de los nicaragüenses estábamos sometidos a las arbitrariedades y las crueldades y casi nadie tomaba el camino de la lucha contra la dictadura somocista, Carlos José Guadamuz emprendió ese camino, primero desde Juventud Patriótica y después desde el Frente Sandinista.

      Carlos José pertenece a una generación de sandinistas que va bastante pegada, diría yo, a la generación que dio origen y fundó al Frente Sandinista. Y la verdad de las cosas es que cuando uno vuelve sus miradas hacia aquellas circunstancias, se encuentra uno con un joven, muy joven por cierto Carlos entonces, pero lleno de un coraje y de unas convicciones antisomocistas y antidictatoriales realmente sorprendentes y fuera de lo común.

      Quienes entonces tuvimos la oportunidad de conocerle supimos de su audacia, de su decisión de luchar contra la dictadura, y nunca reparó Carlos Guadamuz en su seguridad personal. Fue en aquellas circunstancias en las que se contaban con los dedos de la mano los militantes del Frente Sandinista, fue en esas circunstancias, un luchador, un combatiente de la resistencia urbana del Frente Sandinista realmente valiente, audaz, incluso temerario.

      Parecía Carlos Guadamuz en aquellas circunstancias no conocer el miedo. Esa era la impresión que nos causaba a aquéllos que también en aquellas circunstancias nos fuimos acercando al Frente Sandinista. Y desde entonces siempre me quedé con la impresión de que Carlos nunca conoció el miedo. Siempre hizo lo que él creía que debía hacer y siempre dijo lo que quiso decir. Algunas veces, incluso, no porque lo hiciera por convicción personal sino tal vez, y seguramente, en el contexto de orientaciones políticas.

      Después vino la cárcel, una cárcel muy dura, muy prolongada. Siempre pensé que esa cárcel sería durísima para un muchacho que venía de una infancia difícil, complicada la infancia de Carlos. Y tantos años de cárcel siempre pensé que alguna consecuencia habían tenido sobre algunos aspectos de su personalidad. Cosa por demás normal, humana, que la dureza de esas circunstancias hubiesen podido producir algunas consecuencias, algunos daños, algunas afectaciones. Y la verdad de las cosas es que en toda esa primera etapa de su vida, fue un combatiente firme, valiente, audaz, en la lucha contra la dictadura somocista.

      Y quienes le conocimos, o por lo menos yo soy de aquellos que prefiero siempre recordar esas circunstancias que hicieron de él un luchador, un combatiente de la resistencia urbana y que inspiró en aquellos momentos a otros. Repito, en aquellos tiempos cuando parecía una locura suicida emprender el camino de la lucha contra la dictadura somocista.

       Carlos se volvió ya obviamente una persona más pública, después del triunfo de la Revolución y demostró un talento muy especial para el trabajo radial. Sin lugar a dudas tenía un olfato, un sentido muy particular, muy especial, para la comunicación desde la radio. Y así logró convertir en un fenómeno realmente radial, el hecho de que la voz oficial del Estado, me refiero allá en los años 80, bajo la conducción de Guadamuz, la voz oficial del Estado se convirtió en la primera radio en audiencia en el país. Un fenómeno.

      Porque realmente las voces oficiales del Estado nunca han sido en ninguna parte las radios de mayor audiencia. El sí logró eso. Y lo continuó después del 90, cuando fundó la Radio Ya y la convirtió realmente en un fenómeno radial y acumuló un capital de audiencia, sentó un precedente radiofónico del que, yo diría, creó él un capital, del cual algunos usufructúan los logros alcanzados por Guadamuz en la radiodifusión.

      En el plano político Guadamuz fue algo más que controversial. Realmente, él era de aquéllos, y hay que decir que hubo unos cuantos que pensaron así, o que pensaban así o que piensan así. Para él el Frente Sandinista era Daniel Ortega. Para él la Dirección Nacional del Frente era Daniel. Los demás no contaban; cuando más para tener alguna actitud protocolaria. Hay varios compañeros que tienen también esa mentalidad. Y eso hacía que Guadamuz tuviese muchos problemas con dirigentes del Frente Sandinista. Porque para él sólo había un dirigente: Daniel. Y el Frente Sandinista que él miraba a través de la persona y de las direcciones políticas de Daniel. Una amistad por demás cultivada desde muy joven, primero en el barrio, después en la lucha, después en la cárcel y después fuera de la cárcel.

      Y eso ocasionó problemas desde la década de los 80, desde comienzo de la década de los 80, una y otra vez venían las críticas, los reproches, de miembros de la Dirección Nacional por las cosas que Carlos decía en la radio. Porque, insisto, para él la conducción era Daniel. Y esta situación llevó una y otra vez, desde la década de los 80 a situaciones conflictivas. Incluso en una de esas circunstancias de la década de los 80, por decisión de la Dirección Nacional, me enviaron a hablar con Carlos, para ver si era posible adoptar una actitud de mayor equilibrio, de mayor ponderación en algunas cosas que se decían en aquellas circunstancias. Varias veces tuvimos que desempeñar ese papel en conversaciones con Carlos.

      Y esto llevó a una situación totalmente anómala en el Frente Sandinista. Carlos creía interpretar lo que quería Daniel, lo que gustaba a Daniel y desde su poderosa radioemisora trabajaba en esa dirección. Innumerables veces hizo críticas, acusaciones indebidas, a cuadros y dirigentes del Frente Sandinista. En muchísimas ocasiones vinieron los reclamos, los reproches, pero para ser honestos, él siempre contó con el apoyo, con el respaldo y el aval de Daniel para decir lo que decía o lo que orientaba desde su radioemisora. Esa situación anómala creó muchos problemas en muchísimas circunstancias. Pero, como siempre, él contaba con el respaldo de su hermano Daniel.

      Y Carlos se volvió intocable desde esa formidable posición y la capacidad de influencia de aquella emisora, la de mayor influencia en el país. Hasta que vino la ruptura con Daniel. Ruptura que se originó en los deseos de Guadamuz de convertirse en Alcalde de Managua y que, además su trabajo de años desde una radio que se identificaba con las necesidades de los sectores más humildes, pensaba que él tenía tanto o más méritos que otros para ser el candidato apropiado.

      Estos deseos de Carlos, legítimos, era su derecho, causaron serias inquietudes y preocupaciones en el alto mando del Frente Sandinista. Pensaron que si Carlos ya en las condiciones de director de la radio era incontrolable  –o solamente controlable por Daniel–, pensaron algunos que la situación podría volverse extremadamente difícil si Carlos alcanzaba la Alcaldía de Managua. Y en esas circunstancias que crearon muchas discusiones políticas internas, la verdad es que Carlos no contó con el resuelto respaldo del Secretario General del Frente Sandinista. Y al no contar con el resuelto respaldo del Secretario General, ahí comenzaron las dificultades, comenzaron los problemas, comenzó el distanciamiento que después terminó en ruptura.

      Una ruptura fuerte, violenta en términos políticos, precisamente por el temperamento, la actitud de Carlos de que nunca tuvo temor a nada ni a nadie, y confiado además en que el capital político que había acumulado desde la radio le permitía a él las posibilidades de tener una actitud propia.

      Y esta situación de conflicto, de distanciamiento, de rupturas que causó muchos problemas y situaciones complejas en el plano político, terminaron como ustedes saben, un día de tantos, con la decisión del más alto nivel del Frente de quitarle a Carlos Guadamuz la Radio Ya. Además, por procedimientos más que dudosos, desde el punto de vista legal y político. Esa decisión, tomada desde el más alto nivel, terminó entonces por sellar la ruptura total de Carlos con la conducción del Frente Sandinista y en particular con Daniel.

      El resto del camino es más conocido, situado entonces ya en la acera de enfrente, terminó incluso firmando el Libro del PLC de Arnoldo Alemán. Pensó él continuar su posición, sus ideas, sus concepciones, buscando nuevos aliados, nuevos lugares donde ubicarse para continuar una lucha en la cual él se sentía victimizado por las decisiones políticas que le cerraron el paso hacia lo que él consideraba su legítimo derecho para ser el candidato para la Alcaldía de Managua. Como en efecto lo fue.

      Y él siempre se quejó, siempre denunció diciendo de que se había orientado un voto cruzado, que se votara por Daniel a la presidencia, pero que en el caso de Managua se votara por Herty. La verdad es que nunca hubo orientación de voto cruzado. En eso se equivocó Carlos. No hubo orientación de voto cruzado. Lo que no hubo fue un respaldo decidido, abierto, militante, de Daniel a su candidatura. Es una cosa diferente.

      De manera que, sellada la ruptura, los caminos se bifurcaron totalmente y Carlos continuó desde sus nuevos puntos, desde sus nuevas ubicaciones, continuó con su mismo perfil, diciendo las cosas como él quería decirlas y como ustedes saben, con mucha frecuencia, de manera a veces más que irrespetuosa y muchas veces, muchas veces, dijo cosas que nada tenían que ver con la verdad y con la realidad.

      Pero él mantuvo su perfil, mantuvo su actitud, mantuvo su mismo temperamento. Nunca, nunca lo varió, nunca cambió. Así miraba él las cosas, así miraba él la vida y después, obviamente se sintió acosado por sus amigos y hermanos de ayer y desde luego, por las difíciles circunstancias que tuvo que enfrentar una vez que fue despojado de Radio Ya.

      Nada puede justificar ese crimen horrendo. Es normal que los ciudadanos se hagan toda suerte de especulaciones, eso no se puede evitar. Pero yo quiero decir aquí que no sería apropiado acusar de esto al Frente Sandinista. En primer lugar, el Frente Sandinista es un Partido y un Partido no toma ese tipo de decisiones como esas que contemplamos por la televisión ayer. En última instancia, la decisión de un crimen es una decisión de un grupo de individuos o decisiones particulares de alguien. Pero no puede atribuírsele al Frente Sandinista ese crimen.

      Aquí es donde la Policía Nacional está ante un desafío que entendemos, policialmente hablando, tiene todas las posibilidades de esclarecer el asesinato de Guadamuz. El pueblo de Nicaragua, este país, se merece un esclarecimiento total de este crimen. El autor material está, falta el móvil, faltan los autores intelectuales y aquí lo importante es exigir de la Policía Nacional y de la Justicia, que el crimen sea totalmente esclarecido. Esa será la única manera de disipar dudas, especulaciones, acusaciones injustas.

      Escuchando a William Grigsby anoche, examinaba diferentes opciones. Dijo él, si alguien piensa, entre las opciones posibles, de que este pueda ser un mensaje para las voces críticas, dijo William, yo no me siento aludido, y no puedo recibir ese mensaje.

      Yo quiero decir lo que es importante. Lo esencial, lo central aquí es que al igual que todos los ciudadanos de Nicaragua, condenamos este crimen brutal, y que corresponde a la Policía Nacional decirnos a todos los ciudadanos de Nicaragua quiénes son los responsables de este crimen. Esa será la única manera de poder disipar las dudas, las ambigüedades y las incertidumbres.

      Repito, el pueblo de Nicaragua exige y merece una explicación contundente y transparente sobre este brutal asesinato.