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La verdad es que conocimos a Guadamuz desde hace muchísimos años.
Desde que Carlos hacía sus estudios de Primaria allá en
el Colegio Bautista, hace muchísimo tiempo. Y quisiera comenzar
expresando a su familia, a su esposa, a sus hijos, y muy particularmente
a Carlitos, a Carlos Guadamuz junior, de manera particular a
él, nuestros sentimientos sinceros de solidaridad en estos momentos
tan difíciles y tan duros para ellos.
Quisiera ubicarme frente a este brutal y abominable
asesinato porque es un asesinato, no como dijera de manera desafortunada,
inapropiada, el coordinador de la bancada del Frente Sandinista, Edwin
Castro, que usó la palabra “ajusticiamiento”.
Quisiera decir que cuando uno conoce a alguien como Carlos Guadamuz y
su vida termina en este terrible contexto y vuelto aún más
duro por las circunstancias que hicieron que fuesen filmados todos esos
momentos, su hijo Selim, realmente en circunstancias muy dolorosas, horrendas…
Quisiera recordar algunas cosas que es
importante recordar en el caso de Carlos Guadamuz.
Allá al comienzo de los años
60 en Nicaragua, cuando la dictadura somocista era una fortaleza inexpugnable,
cuando se pensaba que tendríamos dictadura para siempre y cuando
la mayoría de los nicaragüenses estábamos sometidos
a las arbitrariedades y las crueldades y casi nadie tomaba el camino de
la lucha contra la dictadura somocista, Carlos José Guadamuz emprendió
ese camino, primero desde Juventud Patriótica y después
desde el Frente Sandinista.
Carlos José pertenece a una generación
de sandinistas que va bastante pegada, diría yo, a la generación
que dio origen y fundó al Frente Sandinista. Y la verdad de las
cosas es que cuando uno vuelve sus miradas hacia aquellas circunstancias,
se encuentra uno con un joven, muy joven por cierto Carlos entonces, pero
lleno de un coraje y de unas convicciones antisomocistas y antidictatoriales
realmente sorprendentes y fuera de lo común.
Quienes entonces tuvimos la oportunidad
de conocerle supimos de su audacia, de su decisión de luchar contra
la dictadura, y nunca reparó Carlos Guadamuz en su seguridad personal.
Fue en aquellas circunstancias en las que se contaban con los dedos de
la mano los militantes del Frente Sandinista, fue en esas circunstancias,
un luchador, un combatiente de la resistencia urbana del Frente Sandinista
realmente valiente, audaz, incluso temerario.
Parecía Carlos Guadamuz en aquellas
circunstancias no conocer el miedo. Esa era la impresión que nos
causaba a aquéllos que también en aquellas circunstancias
nos fuimos acercando al Frente Sandinista. Y desde entonces siempre me
quedé con la impresión de que Carlos nunca conoció
el miedo. Siempre hizo lo que él creía que debía
hacer y siempre dijo lo que quiso decir. Algunas veces, incluso, no porque
lo hiciera por convicción personal sino tal vez, y seguramente,
en el contexto de orientaciones políticas.
Después vino la cárcel, una
cárcel muy dura, muy prolongada. Siempre pensé que esa cárcel
sería durísima para un muchacho que venía de una
infancia difícil, complicada la infancia de Carlos. Y tantos años
de cárcel siempre pensé que alguna consecuencia habían
tenido sobre algunos aspectos de su personalidad. Cosa por demás
normal, humana, que la dureza de esas circunstancias hubiesen podido producir
algunas consecuencias, algunos daños, algunas afectaciones. Y la
verdad de las cosas es que en toda esa primera etapa de su vida, fue un
combatiente firme, valiente, audaz, en la lucha contra la dictadura somocista.
Y quienes le conocimos, o por lo menos
yo soy de aquellos que prefiero siempre recordar esas circunstancias que
hicieron de él un luchador, un combatiente de la resistencia urbana
y que inspiró en aquellos momentos a otros. Repito, en aquellos
tiempos cuando parecía una locura suicida emprender el camino de
la lucha contra la dictadura somocista.
Carlos se volvió ya obviamente
una persona más pública, después del triunfo de la
Revolución y demostró un talento muy especial para el trabajo
radial. Sin lugar a dudas tenía un olfato, un sentido muy particular,
muy especial, para la comunicación desde la radio. Y así
logró convertir en un fenómeno realmente radial, el hecho
de que la voz oficial del Estado, me refiero allá en los años
80, bajo la conducción de Guadamuz, la voz oficial del Estado se
convirtió en la primera radio en audiencia en el país. Un
fenómeno.
Porque realmente las voces oficiales del
Estado nunca han sido en ninguna parte las radios de mayor audiencia.
El sí logró eso. Y lo continuó después del
90, cuando fundó la Radio Ya y la convirtió realmente en
un fenómeno radial y acumuló un capital de audiencia, sentó
un precedente radiofónico del que, yo diría, creó
él un capital, del cual algunos usufructúan los logros alcanzados
por Guadamuz en la radiodifusión.
En el plano político Guadamuz
fue algo más que controversial. Realmente, él era de
aquéllos, y hay que decir que hubo unos cuantos que pensaron así,
o que pensaban así o que piensan así. Para él el
Frente Sandinista era Daniel Ortega. Para él la Dirección
Nacional del Frente era Daniel. Los demás no contaban; cuando más
para tener alguna actitud protocolaria. Hay varios compañeros que
tienen también esa mentalidad. Y eso hacía que Guadamuz
tuviese muchos problemas con dirigentes del Frente Sandinista. Porque
para él sólo había un dirigente: Daniel. Y el Frente
Sandinista que él miraba a través de la persona y de las
direcciones políticas de Daniel. Una amistad por demás cultivada
desde muy joven, primero en el barrio, después en la lucha, después
en la cárcel y después fuera de la cárcel.
Y eso ocasionó problemas desde la
década de los 80, desde comienzo de la década de los 80,
una y otra vez venían las críticas, los reproches, de miembros
de la Dirección Nacional por las cosas que Carlos decía
en la radio. Porque, insisto, para él la conducción era
Daniel. Y esta situación llevó una y otra vez, desde la
década de los 80 a situaciones conflictivas. Incluso en una de
esas circunstancias de la década de los 80, por decisión
de la Dirección Nacional, me enviaron a hablar con Carlos, para
ver si era posible adoptar una actitud de mayor equilibrio, de mayor ponderación
en algunas cosas que se decían en aquellas circunstancias. Varias
veces tuvimos que desempeñar ese papel en conversaciones con Carlos.
Y esto llevó a una situación
totalmente anómala en el Frente Sandinista. Carlos creía
interpretar lo que quería Daniel, lo que gustaba a Daniel y desde
su poderosa radioemisora trabajaba en esa dirección. Innumerables
veces hizo críticas, acusaciones indebidas, a cuadros y dirigentes
del Frente Sandinista. En muchísimas ocasiones vinieron los reclamos,
los reproches, pero para ser honestos, él siempre contó
con el apoyo, con el respaldo y el aval de Daniel para decir lo que decía
o lo que orientaba desde su radioemisora. Esa situación anómala
creó muchos problemas en muchísimas circunstancias. Pero,
como siempre, él contaba con el respaldo de su hermano Daniel.
Y Carlos se volvió intocable desde
esa formidable posición y la capacidad de influencia de aquella
emisora, la de mayor influencia en el país. Hasta que vino la ruptura
con Daniel. Ruptura que se originó en los deseos de Guadamuz de
convertirse en Alcalde de Managua y que, además su trabajo de años
desde una radio que se identificaba con las necesidades de los sectores
más humildes, pensaba que él tenía tanto o más
méritos que otros para ser el candidato apropiado.
Estos deseos de Carlos, legítimos,
era su derecho, causaron serias inquietudes y preocupaciones en el alto
mando del Frente Sandinista. Pensaron que si Carlos ya en las condiciones
de director de la radio era incontrolable –o solamente controlable
por Daniel–, pensaron algunos que la situación podría
volverse extremadamente difícil si Carlos alcanzaba la Alcaldía
de Managua. Y en esas circunstancias que crearon muchas discusiones políticas
internas, la verdad es que Carlos no contó con el resuelto respaldo
del Secretario General del Frente Sandinista. Y al no contar con el resuelto
respaldo del Secretario General, ahí comenzaron las dificultades,
comenzaron los problemas, comenzó el distanciamiento que después
terminó en ruptura.
Una ruptura fuerte, violenta en términos
políticos, precisamente por el temperamento, la actitud de Carlos
de que nunca tuvo temor a nada ni a nadie, y confiado además en
que el capital político que había acumulado desde la radio
le permitía a él las posibilidades de tener una actitud
propia.
Y esta situación de conflicto, de
distanciamiento, de rupturas que causó muchos problemas y situaciones
complejas en el plano político, terminaron como ustedes saben,
un día de tantos, con la decisión del más alto nivel
del Frente de quitarle a Carlos Guadamuz la Radio Ya. Además,
por procedimientos más que dudosos, desde el punto de vista legal
y político. Esa decisión, tomada desde el más alto
nivel, terminó entonces por sellar la ruptura total de Carlos con
la conducción del Frente Sandinista y en particular con Daniel.
El resto del camino es más conocido,
situado entonces ya en la acera de enfrente, terminó incluso firmando
el Libro del PLC de Arnoldo Alemán. Pensó él continuar
su posición, sus ideas, sus concepciones, buscando nuevos aliados,
nuevos lugares donde ubicarse para continuar una lucha en la cual él
se sentía victimizado por las decisiones políticas que le
cerraron el paso hacia lo que él consideraba su legítimo
derecho para ser el candidato para la Alcaldía de Managua. Como
en efecto lo fue.
Y él siempre se quejó, siempre
denunció diciendo de que se había orientado un voto cruzado,
que se votara por Daniel a la presidencia, pero que en el caso de Managua
se votara por Herty. La verdad es que nunca hubo orientación de
voto cruzado. En eso se equivocó Carlos. No hubo orientación
de voto cruzado. Lo que no hubo fue un respaldo decidido, abierto, militante,
de Daniel a su candidatura. Es una cosa diferente.
De manera que, sellada la ruptura, los
caminos se bifurcaron totalmente y Carlos continuó desde sus nuevos
puntos, desde sus nuevas ubicaciones, continuó con su mismo perfil,
diciendo las cosas como él quería decirlas y como ustedes
saben, con mucha frecuencia, de manera a veces más que irrespetuosa
y muchas veces, muchas veces, dijo cosas que nada tenían que ver
con la verdad y con la realidad.
Pero él mantuvo su perfil, mantuvo
su actitud, mantuvo su mismo temperamento. Nunca, nunca lo varió,
nunca cambió. Así miraba él las cosas, así
miraba él la vida y después, obviamente se sintió
acosado por sus amigos y hermanos de ayer y desde luego, por las difíciles
circunstancias que tuvo que enfrentar una vez que fue despojado de Radio
Ya.
Nada puede justificar ese crimen horrendo.
Es normal que los ciudadanos se hagan toda suerte de especulaciones, eso
no se puede evitar. Pero yo quiero decir aquí que no sería
apropiado acusar de esto al Frente Sandinista. En primer lugar, el Frente
Sandinista es un Partido y un Partido no toma ese tipo de decisiones como
esas que contemplamos por la televisión ayer. En última
instancia, la decisión de un crimen es una decisión de un
grupo de individuos o decisiones particulares de alguien. Pero no puede
atribuírsele al Frente Sandinista ese crimen.
Aquí es donde la Policía
Nacional está ante un desafío que entendemos, policialmente
hablando, tiene todas las posibilidades de esclarecer el asesinato de
Guadamuz. El pueblo de Nicaragua, este país, se merece un esclarecimiento
total de este crimen. El autor material está, falta el móvil,
faltan los autores intelectuales y aquí lo importante es exigir
de la Policía Nacional y de la Justicia, que el crimen sea totalmente
esclarecido. Esa será la única manera de disipar dudas,
especulaciones, acusaciones injustas.
Escuchando a William Grigsby anoche, examinaba
diferentes opciones. Dijo él, si alguien piensa, entre las opciones
posibles, de que este pueda ser un mensaje para las voces críticas,
dijo William, yo no me siento aludido, y no puedo recibir ese mensaje.
Yo quiero decir lo que es importante. Lo
esencial, lo central aquí es que al igual que todos los ciudadanos
de Nicaragua, condenamos este crimen brutal, y que corresponde a la Policía
Nacional decirnos a todos los ciudadanos de Nicaragua quiénes son
los responsables de este crimen. Esa será la única manera
de poder disipar las dudas, las ambigüedades y las incertidumbres.
Repito, el pueblo de Nicaragua exige y
merece una explicación contundente y transparente sobre este brutal
asesinato.
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